La brújula del camaleón

El blog de Lua Soleil – cultura, viajes, fotografía, cine y literatura

¡A la playa! – Salinas de San Pedro del Pinatar y Mar Menor 10 de mayo de 2016

Nos vamos a las Salinas de San Pedro del Pinatar, donde el agua cambia de color del verde al rosa, y al Mar Menor, en Murcia, donde el agua parece una piscina.

Dale al play y visita conmigo el parque natural de las salinas, con sus dunas y sus playas vírgenes y ven a recorrer la Costa Cálida.

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Ah, y si quieres enterarte de cuándo subo vídeo, suscríbete 🙂 Los jueves por la tarde habrá uno por regla general.

¡Espero que os guste!

 

 

 

Crónicas de Bruselas – Dulces por todas partes 5 de marzo de 2014

Mucha gente sabe que Bélgica es el país del chocolate. Lo que a lo mejor no saben es hasta qué punto lo dulce tiene relevancia aquí. En este pequeño país del centro de Europa existe una cultura a lo dulce muy fuerte. En algunas cosas veo paralelismos con España, por ejemplo, hay cosas que no se ven en otros países europeos y que sí vemos aquí, es el caso de las tiendas de golosinas. Nos parecen muy comunes a los españoles pero no lo son tanto fuera de nuestro país y aquí, sorprendentemente, las hay. Pero esta cultura de lo dulce va más allá y, por ejemplo, el centro de Bruselas está lleno de chocolaterías y tiendas de galletas o merengues siempre elaborados con formas preciosas. Si queréis ver más fotos no tenéis más que pinchar aquí para ver mi blog de fotografía.

 

Sweet little sheep made of chocolate

Borreguito de chocolate

Debo señalar que para los españoles, una chocolatería es una cafetería a la que se va a tomar chocolate a la taza, caliente y espeso, junto con churros o alguna que otra cosa dulce de pastelería (¿el Latinoamérica se le da el mismo sentido? Espero vuestra respuesta 😀 ). En Bélgica no, una chocolatería es una tienda en la que se vende chocolate y son espectaculares. Algunas tiendas parecen verdaderas joyerías con bombones colocados en cajas con cintas y telas, como si fueran preciosos relojes o colgantes. Otras, elaboran formas de animales de diferentes colores que cambian según la estación del año y la festividad más cercana que se esté celebrando (por ejemplo, corazones para San Valentín, huevos de pascua para la Semana Santa, etc.).

También en estas tiendas, se pueden ver bloques de chocolate pichados en una cuchara de madera. Mucha gente no entiende para qué sirve esto, pues bien, los belgas los utilizan para hacer el “verdadero chocolate” que ellos toman. No es como el español y tampoco es una especie de Nesquick (cosa que se estila mucho en el resto de Europa), no, lo hacen sumergiendo dicho bloque en leche caliente y removiendo para que, aquél, una vez derretido, se mezcle con lo demás y poder bebérselo. A muchos extranjeros les parece un método dudoso, puesto que el chocolate no siempre se derrite o se mezcla bien si la leche no está muy caliente, pero así es como ellos lo hacen. A mí, personalmente, me gusta comerme el chocolate mientras se derrite. Sé que no es la manera en la que se debe hacer pero me parece lo más divertido de preparar el chocolate así.

¿Y vosotros? ¿Cómo tomáis el chocolate en vuestros países? ¡Espero vuestros comentarios! Ciao!


 

¿Queréis encontrar estas chocolaterías en Bruselas?
Tenéis una calle llena de ellas justo en el centro de la ciudad, al salir de la Grand Place.
La calle se llama Rue au Beurre.
Bon appétit!

 

Crónicas de Bruselas – Saint Josse ten Noode 3 de marzo de 2014

Saint-Josse-ten-Noode es un barrio de Bruselas que se encuentra al este de la capital y tan sólo a unos 15 minutos del centro. Es una “comuna”, que dicen por aquí, un poco sucia en apariencia pero con ese “sabor a pueblo” dentro de una capital. Se encuentra pegada a la zona que la gente llama popularmente “barrio europeo”, a pesar de que ese territorio no existe como tal  para la administración sino que es sólo el nombre por el que lo reconoce la gente, y no muy lejos de Matongué, el barrio que ocupan muchos emigrantes africanos. Por lo tanto, la diversidad es grande en Saint Josse: hay emigrantes marroquíes, turcos, de distintas partes de áfrica, españoles, como nosotros y belgas, por supuesto, a parte de otros. Lo más llamativo es que esta diversidad se puede ver reflejada en los graffitis que cubren, casi de forma espontánea, varias paredes y persianas metálicas de algunas tiendas de la calle de Lovaina. Me encantó, sobre todo, uno dedicado a Compay Segundo. Los distintos graffitis tienen como tema la música y la diversidad y algunos cubren fachadas enteras. Si queréis ver todas las fotos de los graffitis y de Saint Josse, podéis hacerlo aquí.

Ésta es la iglesia de Saint- Josse (abajo) y está en la plaza donde se desarrolla la vida de este barrio. En la plaza ponen el mercado de verduras y de otras cosas como jabones y champús, zapatos, etc., en ella hay una escuela y al rededor hay bares, restaurantes  y cafeterías.

 

Saint-Josse-ten-Noode, Brussels

 

En frente de esta iglesia se encuentra la famosa “friterie” de Saint Josse. Según he leído, este puesto de patatas fritas llevaba abierto desde los años 30 y quisieron cerrarlo cuando el último dueño murió, pero la gente del barrio hizo un llamamiento para que siguiera abierto y ahora lo regenta una señora ecuatoriana que tiene enamorados a los vecinos de la zona por su buen hacer. Y las patatas están buenísimas. La gente va por la tarde o los fines de semana y lo que hacen es comprar grandes paquetes para llevárselos a casa para comer o cenar con su familia. Esto a mí me parece curioso y  el colmo de lo belga. En el caso de España compraríamos otro tipo de cosas, como un pollo asado para la comida o algún tipo de dulce de pastelería para la merienda (si tenéis otras costumbres, ¡comentad!). En Bélgica, lo tradicional son las patatas fritas y hay tiendas y puestos que únicamente venden eso y con bastante éxito.

Así pues, en definitiva  Saint Josse parece un barrio un poco dejado en cuanto a restauración y limpieza de sus edificios y calles, pero es interesante por su multiculturalidad, su arte callejero y sus lugares históricos y, por qué no, también deliciosos, como la “friterie”.

Espero que os haya gustado este paseo por Saint-Josse, nuestro barrio y una de las “comunas” exteriores de Bruselas. Seguiremos explorando esta ciudad y sus secretos, ¡estad atentos!

 


¿Queréis encontrar este barrio de Bruselas para verlo y/o probar las patatas de la “friterie”?

No tenéis más que buscar en el mapa la Place de Saint Josse, al este de la “almendra” central de la ciudad.
Para llegar allí no hace falta coger el metro, desde el centro son unos 15 minutos andando,
pero para los que no sepan muy bien cómo llegar y quieran tomarlo,  la estación final es MADOU (líneas 2 y 6) y, al salir fuera, hay que bajar andando por la calle Louvain (o Leuven, escrito en neerlandés) hasta encontrar la iglesia de la fotografía.
¡Si probáis las patatas de la “friterie”, no os olvidéis de contármelo!
🙂

 

Recorriendo Bariloche – Argentina 26 de febrero de 2009

CUADERNO DE VIAJE – “Como una gamba…”

Cuando salí a dar una vuelta por Bariloche me di cuenta de que la ciudad era bastante más grande de lo que pensaba. Hacía un frío que pelaba, y eso que estábamos en verano, pero era por la cordillera de los Andes y por que a estas lalitudes del globo, pensé en ese momento, no se podía pedir otra cosa. El viento es una cosa mala al parecer en ese lugar. En la Patagonia los árboles están todos inclinados hacia un lado por este hecho, y hay zonas en las que no pueden crecer plantas demasiado altas, por el viento también.

“¿Y de dónde viene este viento?”, le pregunté yo, curiosa, a una de las guías que tuve durante una excursión. Y resulta que viene del océano. “¡Pero si está la cordillera! ¡Y mide más de 2000 metros!”, exclamé. Pero ella me hizo ver que yo había venido desde Chile por un camino, ¿no?, el cual es un camino para nosotros y para el viento también, una abertura en la cordillera… Eso me impresionó.

Al menos, en Bariloche no llovía tanto como en los lugares que hay a la misma altura, pero en Chile. La cordillera sí frenaba eso en estas fechas. Por esa razón tuve dos semanas de mucho sol. Y aquí el sol, cuando pega, pega de verdad. A esas alturas, quema muchísimo y si, encima, la capa de ozono está hecha un asco… pues los efectos son peores todavía.

Conocí a una chica israelí en el albergue y con ella y con otra chica holandesa nos fuimos a la playa (en realidad la playa de Bariloche es de piedras y da a un lago, el Nahuel-Huapi, que es enorme. Tiene unos 530 Km de superficie y llega a los 438 de profundidad máxima). Y allí me puse inocentemente al sol… Una hora después estaba roja. ¡Y eso que me puse crema unas 7 veces!

Pero fue divertido. Acostarse blanca como un vampiro y levantarse roja como una gamba no deja de tener su gracia. Al menos soy de esas personas a la que no le duele mucho cuando se queman.

Así que recordad, no porque haga frío significa que no queme el sol. ¡Mucha protección y a disfrutar del verano!

 

Al otro lado de los Andes 21 de febrero de 2009

Filed under: Crónicas,Cuaderno de viaje,viajes — Marga Lua Soleil @ 18:49
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CUADERNO DE VIAJE  – La chilena que hay en mí

Descubrí un lugar llamado La Bolsa, el cual me ofrecía cama por 40 pesos argentinos (unos 10 euros) y tenía pinta de ser un lugar bastante divertido, mejor que los otros albergues a los que entré a mirar. Era una casa pequeña, toda de madera, con una cocina común llena de utensilios y un saloncito con tele por cable muy agradable. Me acomodaron en un dormitorio común con cuatro camas dispuestas en literas y después salí para el registro.

“Bueno, veamos… ¿Nombre?… ¿Apeshidos?… ¿País? Chile, ¿no?” ¡¿QUÉ?! Me eché a reír y le dije a la chica: “¡No, no, España, soy española!” Ella me miró un poco sorprendida. “¿De veras? Mirá vos. No sé por qué pensé que eras chilena… Como que te oí alguna palabra… ¿o fue el asento? Qué se sho, algo fue que me hizo pensar…”

Me reí mucho con esta anécdota. Mira que yo pensé que era capaz de controlarlo… pero parece ser que no… El acento chileno se ha apoderado de mí como un germen divertido. Primero me lo pasaba bien dejando que éste invadiera mi charla (a decir verdad, aún lo paso bien) a ratos, mientras hablaba con mis amigos chilenos o extranjeros, riéndome de que ellos también imitaran mis palabras y mi cadencia española. ¡Pero ahora va a resultar que le di la mano al acento y él se tomó el brazo entero!

En realidad no sé en qué medida me he fundido con mi actual casa chilena porque nunca he tenido un acento fortísimo o “españolísimo” como dicen por aquí para referirse a nuestro castellano. Siempre me han dicho, incluso con mi acento más puro, recién salida de mi casa, que no tengo mucho acento de española. Y siempre doy la misma explicación. Quizá sea porque soy un híbrido. Mis padres son de Madrid, así que mi forma de hablar es bastante correcta sobre todo en cuanto a pronunciación, pero no tengo la fuerte cadencia que muestran en las películas porque me crié en el sur, y en el sur nuestro idioma se canta… Así que obviamente no hablo como ellos esperarían (un acentazo fuerte, casi de mala leche y lleno de palabrotas), como las chicas que ven en la tele.

Entonces, ¿qué acento tengo? En este momento uno bien divertido. Chileno, español, mexicano, argentino… Y, bueno, mientras sea correcto ¿qué más dará si es, en definitiva, español?

 

Hacia Argentina 20 de febrero de 2009

Filed under: Crónicas,Cuaderno de viaje,viajes — Marga Lua Soleil @ 19:22
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CUADERNO DE VIAJE – Cruzando los Andes

Por esas casualidades de la vida, de repente resurgió la maldad intrínseca de las cosas y tuve varias desgracias en una semana: mi tía se puso enferma y no pude viajar a Brasil como tenía planeado, se me rompió el ordenador y me caducó la visa.  Todo un panorama…

Incomunicada con el resto del mundo, anclada en Santiago, pero a la vez obligada a marcharme porque si no el Estado iba a echarme de una patada en el trasero, agarré una bolsa con lo básico y decidí de sopetón pirarme a la Argentina. (De ahí q haya dejado de escribir las crónicas del otro viaje de sopetón).

Así de fácil son a veces las cosas, ¿no? Hasta me vinieron bien las contrariedades. Tenía dudas entre ir a Mendoza, casi en línea recta desde Santiago o bajar hasta Bariloche, en la Patagonia. Y con todo el sentido, pensé que Mendoza siempre estaría lo suficientemente cerca como para visitarla un fin de semana, pero Bariloche no. Otro factor fue el calor. Estaba más que harta del de Santiago y sabía que sólo en Bariloche podría descansar de él.

Salí a las 11 de la noche, el 16, y al llegar a la terminal pedí un billete a Valdivia. Quería pasar un día por la capital de la Región de los Ríos para no hacer todo el viaje de una a Bariloche. ¿Sorpresa? No quedaban pasajes… “¿Y a Osorno?” pregunté (Osorno está muy al sur, casi en línea recta con Bariloche). Tampoco… “Bueno, ¿y a Temuco?” (Mucho más al norte, pero sólo a 4 horas de Valdivia). Lo único que sabí aes que ya no me volvía a casa. Y ¡sí! Encontré billete a Temuco, pasé la noche dormitando en el bus y llegué a las 8 a.m a Temuco. Esperé una hora y salí hacia Valdivia.

Por 9 euros (11 US$) pasé la noche en un albergue y quise encontrar  un pasaje a Bariloche para el día siguiente. Pero me dijeron que estaba todo agotado y que era muy difícil encontrar, ¡¡que había turistas que habían tenido que quedarse una semana en Valdivia porque no habían encontrado billetes antes!! No me conformé con la idea y me fui para la terminal.

Allí me dijeron casi en confidencia que quedaban muy pocos lugares pero que había un bus que salía desde Osorno, no había director desde Valdivia. ¡Bueno! Áhora sólo tenía que irme a Osorno al día siguente, esperar allí dos horas y después atravesar los Andes. ¡Magnífico! Sólo esperaba que no me detuvieran en la frontera por llegar con el visado medio caduco…

Día 19 – Por fin iba a salir de Chile. A decir verdad me estaba aburriendo en Valdivia yo sola, a pesar de que es un ciudad que me gusta mucho, y además me estaba poniendo nerviosa porque tenía que salir cuanto antes… Pero ya estaba en ruta. Iban a ser casi 6 horas pensé que no muy divertidas… pero el camino me encantó. El paso de la frontera es más que un trámite, más que algo inevitable, es un espectáculo. Los Andes se presentan antes tus ojos en todo su esplendor, con bosques verdes y altos riscos.

En la forntera chilena hacía frío, bajamos, me sellaron el pasaporte y listo. En 48 horas, si quería, podría volver a entrar sin problema. Uuufff… Genial. Pasamos al lado argentino, hacía más frío aún, pero después vi unos paisajes de quitar el hipo. Lagos, montañas, bosque… En este lado el cielo no estaba tan nublado… y pronto hizo hasta sol… Y así hasta que llegué a Bariloche, por fin, entre las 8 y media y las 9 pm. Buscando albergue…

Frontera andina Chile/Argentina
Frontera andina Chile/Argentina
 

Las pingüineras y el pingüino de Humboldt 13 de febrero de 2009

CUADERNO DE VIAJE – Camino a las pingüineras – 14 de septiembre 2008

De haber viajado por mi cuenta, habría investigado más La Serena, pero al estar dentro de un viaje organizado, tuve que comerme la curiosidad y montarme en el bus, rumbo a Punta de Choros. Entonces no lo sabía, pero un choro, es un mejillón. Así que el lugar queda con un nombre bastante divertido: “punta de mejillones”.

El camino para llegar allí es muy bonito. Todo un valle verde con montañas altas, donde pastan los guanacos* y crecen los cactus. Esto último me sorprendió mucho porque uno siempre suele asociar los cactus con el desierto y, sin embargo, los hay que crecen el valles verdes y fértiles como los chilenos. Había flores de color blanco y lila, el cielo estaba nublado, dándole un aspecto más íntimo, como de cuento, al gran valle, y los cactus crecían con sus formas graciosas.

Este tipo de vegetación (valles verdes mezclados con cactus) se da así dentro de una zona por lo demás semidesértica porque la corriente fría de Humboldt (en el océano) entra en contacto con la tibieza del continente y crea una neblina denominada “camanchaca”, que sube y cubre las montañas y el valle. Esta neblina proporciona a la tierra la humedad necesaria para que las plantas no necesiten lluvia para crecer. De esta forma se crea un microclima que da lugar a un hábitat peculiar.

Valle

Valle hacia Punta de Choros, IV Región, CHILE

Guanacos pastando

Guanacos pastando

Nos montamos de nuevo en la buseta para seguir avanzando por el camino de tierra y piedras hasta llegar al mar y allí tomamos un bote rumbo a la Reserva del Pingüino de Humboldt. El precio para entrar a la reserva es de 1.600 $ chilenos – 2 € – 2,6 US$. Y el precio del viaje en bote es de 6.000 pesos/persona – 7,6 € – 9,7 US$.

Bien, pues con todo listo y el salvavidas atado al cuerpo nos subimos a una lancha camino de las pingüineras (y loberas). Si uno ya tenía frío en tierra, seco y parado, imaginaos yendo a velocidad, por el mar, con el viento helándote las orejas y el agua salada salpicándote a cada rato. En el trayecto confieso que lo pasamos realmente mal en cuanto a la temperatura, así que recomiendo visitar este lugar, no en verano, porque cuando sale el sol hace mucho calor , pero sí en primavera o, si vais en invierno como yo, en un día soleado. Lo vereis todo mucho mejor si no tenéis que esconderos debajo de una capucha para soportar las frías temperatura.

Me parece que el paseo hasta Isla Choros, sobre la que caminan cientos de pingüinillos de Humboldt y rechonchos lobos marinos, dura unos 15/20 minutos. Pero una vez allí, haga frío o calor, todo ha merecido la pena.

 

Leones marinos

Leones marinos descansando en Isla Choros, Chile, dentro de la Reserva Nacional del Pingüino de Humboldt

 Los leones marinos, con sus pieles oscuras, te miran perezosamente desde las alturas, pensando quizá qué diantres haces metiendo las narices en su hábitat o qué hace una curiosa isla flotante (tu bote) llena de especímenes sin aletas dando tumbos por allí. Más allá,  los pingüinos te observan de reojo con esa graciosa mirada de resabios con la que suelen ir castigando a los demás mortales.

 humboldt por belgianchocolate.

Pingüino de Humboldt, foto de belgianchocolate (flickr)

 En la reserva también hay cormoranes y gaviotas, aparte de delfines nariz de botella (los cuales no vi aunque dicen que suelen aparecer).

Loco (Concholepas concholepas)

Loco (Concholepas concholepas)

Después de dar la vuelta a Isla Choros y también a Isla Gaviota, nuestra lancha paró en Isla Damas, la única en la que se puede desembarcar. Es una isla bonita, de arena muy blanca y llena de enormes conchas de loco. Los locos son unos moluscos carnívoros (devoran otros moluscos) cuya concha blanca o grisácea tiene el tamaño de una mano. Lo malo es que hacía mucho frío y de esa manera no se podía disfrutar de la playa. Una excursión de este tipo merece un día soleado.

En Isla Damas comimos y caminamos un rato entre rocas y arena antes de volver al bote.

 

Boat Ride to Isla Damas por palegoldenrod.

Isla Damas (foto de palegoldenrod, Flickr)

El agua, como se puede ver, es de un precioso color turquesa oscuro, más azul en las zonas más profundas. El viento es frío porque procede de la corriente de Humboldt, que viene del Pacífico y el sol calienta mucho, cuando aparece, porque en esta zona la capa de ozono está muy deteriorada. Por eso recomiendo llevar protector solar en un día muy despejado. Uno se quema con facilidad en esta zona porque el sol es mucho más dañino.

 Bueno, ¡nos vemos recorriendo Chile en la siguiente crónica!

 

 *(El guanaco es un camélido de la familia de la llama y de la alpaca, con la diferencia de que no es doméstico, sino salvaje).

 

 
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