La brújula del camaleón

El blog de Lua Soleil – cultura, viajes, fotografía, cine y literatura

El Santuario de la Fuensanta – Murcia 16 de mayo de 2015

El Santuario de la Fuensanta, a las afueras de Murcia, es un lugar precioso y muy tranquilo, desde el que se pueden tener vistas preciosas de la ciudad y del valle en el que se encuentra la capital de la Región. Recomendadísimo para todos los que quieran alejarse del ajetreo de la ciudad y disfrutar de la montaña, de la luz y del paisaje.

Jump!!

Toma mi mano // Hold my hand

Sin título

Fuensanta's Sanctuary, Murcia (Spain) // Santuario de la Fuensanta, Murcia (España)

 

Bando de la Huerta 2015 – Murcia 7 de abril de 2015

El Bando de la Huerta es más que una tradición en Murcia. Es una pasión, algo que se lleva en el alma. Se celebra cada año el martes siguiente a la Semana Santa y forma parte de las llamadas Fiestas de Primavera de la ciudad.

Ese día los murcianos salen a la calle vestidos con su traje típico y se pasean por las calles, comen en barracas las recetas típicas de la huerta y ven el Bando, un desfile en el que se pasean las peñas huertanas mostrando los oficios típicos de la Región, en el que se reparten verduras, hortalizas y embutidos autóctonos desde camiones y en el que vemos a las Reinas de la Huerta y a todas sus damas preciosamente engalanadas con sus trajes de lujo.

Aunque no sea fiesta en otras regiones, es una escapada que merece la pena. Y si puedes quedarte el resto de la semana para ver los desfiles de los «sardineros», plan completo. Pero de eso hablaremos en otro post.
Bando de la Huerta 2015

¿Quieres ver todas las fotos? En mi blog de fotografía están todas.


¿Cuándo? Todos los años, el martes siguiente a la Semana Santa.

¿Dónde? Murcia capital.

 

Cómo adoptar un perro y no morir en el intento 20 de noviembre de 2014

Éste es Saiyan.

 It's been almost 2 weeks since we adopted our little Saiyan and he is growing up so fast and making us so happy! I'm so proud we adopted a pup in need. The idea was in my head for a few years now and we finally did it. I don't regret a thing.

Hasta hace unos pocos meses se llamaba Gambol (supongo que por Gumball, el gato de los dibujos, pero escrito a lo español) y vivía encerrado en el cuarto de baño de una perrera. No era por crueldad, sino por caridad. El cuidador de la perrera lo separó de los adultos, que viven en cheniles, para que no le cotagiasen enfermedades que, siendo un cachorro, podían matarle. En cuanto lo vi supe que tenía que sacarlo de allí antes de que muriera por algún contagio imprevisible. Había encontrado a mi perro.

Razones para adoptar:

Adoptar un perro no es lo más sencillo del mundo pero es mejor que comprar si tu objetivo no es criar o llevar a concurso, sino tener un compañero. Las razones son variadas: salvar la vida de un animal que sería sacrificado en una perrera; darle un hogar a un perro que ha sufrido el abandono; darle el tiempo que, en una asociación, por mucha dedicación que le pongan, los voluntarios no pueden dar a todos y cada uno de los animales; por qué no, pagar menos dinero por él; disfrutar de la mejor salud de un perro mestizo (aunque también los hay de raza), etc.

Saiyan es, posiblemente, una mezcla de pastor alemán y bodeguero.
Lo encontraron abandonado en la calle junto con su hermano.

Esto último es un tema serio y, aunque no estoy en contra para nada de los perros de raza, es sabido que tienen más problemas de salud a lo largo de su vida y, si no, preguntadme por la cocker que se nos murió a los 8 años de una enfermedad degenerativa del riñón y que tenía desde pequeña continuos calambres en la cadera, por el beagle que se nos murió al cumplir el año de un tumor cerebral, o por los problemas con los criaderos, que nos dieron un beagle que se nos murió a las dos semanas de parvovirosis o una cocker, la que ahora tenemos, que vino con el rabo cortado de manera tan salvaje que casi se muere de cachorrita a causa de la herida y las hemorragias.

Por eso, por la experiencia y por el convencimiento de que lo que quiero es un perro, un compañero y no un modelo de belleza canina (aunque cada cual es libre de saber lo que le gusta), he querido adoptar y no comprar. Si estás pensando en hacer lo mismo, sigue leyendo y compartiré mi experiencia contigo. Encontrarás consejos para saber lo que te puedes encontrar.

Imagen de sun-gazing.com

Adoptar, un camino de obstáculos para un final feliz:

Lo primero y más importante: hay que estar seguro al 100% de que quieres que otro ser vivo te revolucione la existencia. Aunque supongo que esto lo sabes, no está de más recordarlo. Dan mucho cariño pero también exigen dedicación.

Segundo: hay que pasar por un montón de trámites y papeleos que uno duda que sirvan para algo más que para sacarnos información personal y que hay que soportar estoicamente. Te encontrarás preguntas del tipo: cuánto mide la valla de su jardín o cuántos son en casa, qué relación tienen entre ustedes, a qué se dedican y de qué hora a qué hora están en casa. Todas pueden parecer cuestiones entrometidas y hasta peligrosas de contestar. Muchas asociaciones, hasta te piden que lleves a toda tu familia y a tus otros animales a la protectora o perrera para evaluar tu situación. Otro trámite engorroso más. Si no estás de acuerdo con todo lo anterior, no podrás adoptar. Mi consejo es
que seas fuerte y pienses en tu perro, que te está esperando en un chenil.

Fire Eyes // Ojos de Fuego

Otras pegas que puedes encontrarte: 

Para la mayoría de asociaciones es un problema:
– que vivas solo y trabajes (puesto que asumen que el perro pasará el día entero solo),
– que estés en paro (piensan que no podrás mantener al animal por mucho que les asegures lo contrario),
– que estés alquilado (ya que no es tu casa y hay que llevar consentimiento del propietario; si lo tienes no pasa nada, pero necesitan verlo),
– que pienses tener hijos o mudarte (creen que mucha gente se deshace del perro cuando esto pasa y, de hecho, muchos no te dejan adoptar si les dices que piensas llevarte al perro fuera de la región en que está. Hay que asegurarles que, pase lo que pase, no lo dejarás atrás),
– que les digas que tienes un jardín muy grande (les gusta que lo tenga para salir un rato pero no quieren que el perro viva allí)
– que les digas que vives en un piso sin jardín (sobre todo si el perro es grande, no querrán dártelo si dices que vives en un piso pequeño por mucho que digas que lo vas a sacar).
– que nunca hayas tenido perro (muchos caen en la tentación de advertirte que es como un hijo y que a lo mejor no entiendes bien lo que supone).

Lo perfecto para ellos, claro, es ver una familia corriente, que ya tiene o ha tenido perro, con trabajo pero con tiempo y una casa con jardín, pero no te desanimes. Es verdad que puedes tener mucha voluntad, unas ganas tremendas y un compromiso inquebrantable pero quedarte sin perro si las condiciones no son óptimas o, más que nada, ven que dudas. La clave está en que seas estable y vean que lo tienes claro. Lo que hacen está bien por una parte y mal por otra, ya que lo veo como una desventaja para muchos perros que, a lo mejor, se quedan sin ese hogar que alguien quiere ofrecerles, a pesar de que, por otro lado, las asociaciones es verdad que sólo quieren asegurarse de que el perro va a una buena casa o familia que no los vaya a abandonar. ¡Ánimo y convénceles de que serás un buen dueño! Parece difícil pero lo más importante es tener confianza.

Saiyan

Debemos saber que añadiremos gastos a nuestra cartera, como el veterinario, los cuidados y la comida, así como la castración, si no viene hecha, y el pago por la adopción (el cual varía).

Si no queremos castrar al animal, no nos dejarán adoptarlo, es un compromiso imprescindible que te hacen firmar en el contrato de adopción, puesto que las asociaciones están hartas de ocuparse de muchas camadas indeseadas que abandonan en sus puertas debido a la gente que tiene animales sin esterilizar. También por esta razón hay asociaciones que tienen veterinarios que hacen descuento en la operación a la gente que ha adoptado a través de ellos en lugar de comprar. Otras veces, es la asociación la que se compromete a hacer la castración en el momento adecuado sin que suponga un gasto para el adoptante, eso hay que hablarlo antes con cada agrupación.

Otras cosas a tener en cuenta son el tamaño del perro, la edad, la raza, el tipo de pelo, etc. Nuestro veterinario nos aseguró que los perros más sanos y que dan menos problemas son las hembras con mezcla de raza y adoptadas entre los 6 meses y un año, castradas. Nosotros no le hicimos caso en el sexo ni en la edad, pero sí en lo de la mezcla y creo que es el perro más listo que ha entrado en mi casa hasta la fecha. Según nuestro veterinario, Saiyan es una mezcla de pastor alemán y bodeguero. Esto le hace ser activo, así que necesita ejercicio.

Si no eres muy deportista, asegúrate de que te llevas un perro muy tranquilo o más mayor, no un cachorro. Puede que adoptar a un «viejito» sea una buena opción: suelen estar educados, no se hacen sus cosas en casa, están más tranquilos y son los más agradecidos porque han vivido el abandono. Los cachorros puede que estén ahí sólo porque han nacido en la calle y puede que no hayan conocido otra cosa, ni una familia ni el abandono. Pero, cuando un perro casero ha perdido a su familia porque lo han dejado tirado, aprecia más que ninguno volver a un hogar. Eso de que un cachorro se adapta mejor a una casa que uno mayor es un mito y ocurre justamente lo contrario, por lo menos en mi experiencia. De hecho, yo prefería uno mayor que no luchase conmigo por el puesto de jefe, pero Saiyan me pilló en el proceso, me conquistó y ya estamos sufriendo su adolescencia, no veo el momento en que se haga mayor, a pesar de que lo adoro.

Little puppy!

También hay que saber que lo mínimo que puede traer nuestro perro de una perrera son parásitos intestinales. Normalmente, los desparasitan antes de entregárnoslos, pero hay algunos parásitos muy resistentes e incluso enfermedades que pueden pasar desapercibidas a la exploración veterinaria pre-adopción si es que no hay síntomas en el momento de la revisión. Los veterinarios recomiendan un período de vigilancia de 2 a 3 semanas desde que el perro llega a casa, dado que es lo que tardan en incubarse la mayoría de enfermedades, así como tener al resto de perros de nuestro hogar con las vacunas al día para que no haya contagio en ninguna de las direcciones. No digo que te vayan a dar un perro enfermo, de hecho están bastante controlados, pero no está demás tenerlo en cuenta y vigilar un poco más su salud cuando llegue a casa. Si hay parásitos, una pastilla y seguimiento es suficiente.

En nuestro caso, Saiyan estaba desparasitado pero sufrió diarreas y vómitos durante un mes debido a unos parásitos microscópicos que, por lo visto, son los más difíciles de erradicar. Durante ese tiempo tomó medicación diaria e hicimos visitas frecuentes al veterinario, con el consiguiente gasto, para ponerle inyecciones que le protegieran el estómago y que así pudiera asimilar la comida (el problema es que era un cachorro y era muy peligroso que perdiera peso o se deshidratara; en un perro adulto no habría sido tan preocupante). Después de eso, todo ha ido bien y es un perro muy fuerte y sano.

El derecho de propiedad sobre el perro (o reserva de dominio):

Me parece importante decir que hay asociaciones que se guardan el derecho de propiedad sobre el perro durante toda su vida y eso es algo a tener en cuenta. Lo hacen así porque lo ven como un seguro para el animal en caso de que ocurra algo. Si mueres o lo abandonas, el perro vuelve con ellos, si lo maltratas, lo pueden reclamar. Depende de la asociación, pues no todas lo hacen, pero si te importa, pregúntalo antes de adoptar.

Saiyan, nada más llegar a casa. 

Maneras de ahorrar en la adopción y vida de tu perro:
Son bastante obvias pero, si es algo que te preocupa, puede que te ayuden a elegir a tu futuro amigo. Por ejemplo:

El tamaño es una cuestión importante, dado que un perro muy grande comerá mucho más y, por tanto, habrá más gasto en comida.

El tipo de pelo, parece que no, pero también influye. Si lo tiene muy largo, una de dos, o gastarás mucho dinero en peluquería para que lo tenga cuidado/no huela/no ensucie o te darás muchas palizas lavándolo tú. Un perro de pelo corto necesita muchos menos cuidados, puesto que se ensucia menos al hacer sus cosas, no se le hacen nudos ni enredos, no ensucia tanto la casa, puesto que pierde menos pelusa, y huele menos.

El sexo del perro puede ser un tema importante, dependiendo de que tengamos que hacer la esterilización o no: la de las hembras es más cara que la de los machos en cien o en unos cientos de euros. Si viene hecha o la asociación se compromete a hacerla sin gasto para ti, el tema del sexo del animal da lo mismo en cuanto al tema económico, depende de tu gusto y de que el perro en cuestión se adapte a ti o no.

Investiga varias asociaciones y/o perreras: las asociaciones suelen tener una cuota de adopción que cubre los gastos generales de manutención anteriores a la adopción, así como las vacunas y el chip, que le ponen antes o en el momento de irse contigo. Van de los 50€ a los 190€, así que piénsalo bien si esto es algo que te importa. Las perreras no asistidas por asociaciones puede que te den al perro en peores condiciones, sin garantías de vacunación y/o castración, pero es verdad que te llevas el perro sin pagar. Además, estarás salvando una vida, dado que en muchas los sacrifican. En las asociaciones te saldrá un poco más caro pero tampoco mucho y estarás ayudando a los demás perros que aún tienen sin hogar, a parte de que te llevarás un animal más cuidado y revisado. Tú decides lo que te conviene más o parece mejor.

Aquí está Saiyan, ya más mayorcito, con casi 6 meses, espiándome.

¿NECESITAS IDEAS PARA SABER DÓNDE ADOPTAR?

Algunos lugares de referencia en Murcia y Madrid:

MURCIA: Adopté a Saiyan en la perrera municipal de Molina de Segura, Murcia, llamada oficialmente Centro Zoosanitario. La adopción la lleva la asociación APAMS, que está haciendo una gran labor al haber firmado con el Ayuntamiento un compromiso de sacrificio cero en la perrera, entre otras cosas. Para ver a los perros hay que ir directamente al Centro Zoosanitario (Ctra. de los Valientes, junto a Ermita «El Romeral») en un horario de 12 a 13:30 de martes a sábado. Llamar al timbre y esperar un poco, a veces tardan en abrir. Cuota de adopción: 0€ – sólo 50€ por el chip y las vacunas.

MADRID: Estos son los sitios que valoré antes de decidirme por ir a una perrera:
ANAA -Asociación Nacional Amigos de los Animales. Mi prima acaba de adoptar una perrita ahí. Es imprescindible residir en la Comunidad de Madrid, presentar el DNI, la última factura de teléfono (para que vean que, efectivamente, tienes casa en Madrid), y firmar un contrato de Adopción en el que te comprometes a tenerlo bajo su custodia provisional (dado que ellos conservan un derecho al que llaman reserva de dominio de por vida sobre el animal). Cuota de 100€.
CIAAM – Centro Integral de Acogida de Animales de la Comunidad de Madrid. Requisitos: Firmar un documento de adopción, ser mayor de edad, presentar el DNI, pagar la cuota, vacunar y pagar la vacuna, firmar el compromiso de esterilización si el perro no está castrado. Por teléfono también me dijeron que era imprescindible vivir en Madrid.Creo recordar que por teléfono me dijeron que la cuota era de 90€.
El Refugio – Asociación protectora. Requisitos: pagar una cuota de 90€, presentar el DNI y firmar el contrato de adopción.
Alba –  Asociación para la Liberación y el Bienestar Animal. Guardan el derecho de ejercer la reserva de dominio sobre el perro, pero te regalan un curso básico de obediencia y te asesoran sobre el perro adecuado para ti. Te entregan el animal vacunado y castrado (o con compromiso de castración sin gastos para ti).
Y hasta aquí mi experiencia. ¡Espero que os sirva de ayuda! Ya sabéis que podéis preguntar lo que queráis y compartir vuestra experiencia. Nos vemos.

 

Festival de Música Celta de Ortigueira 2013, Galicia 26 de julio de 2013

Campamento en el bosque, durante el Festival de Música Celta de Ortigueira, Galicia, 2013

Campamento en el bosque

Llegamos por la noche. Tras pasar los montes de León y montones de tortuosas carreteras secundarias, después de un día entero de viaje en autobús y en coche, llegamos a un bosque de altos árboles donde la niebla nocturna, mezclada con los destellos de los pequeños faros de las tiendas de campaña, le daba al lugar una sensación mágica y como de cuento. Estábamos por fin en Ortigueira (Galicia, España), para disfrutar del Festival internacional de Música Celta. El emplazamiento era increíble: un bosque donde normalmente no dejan acampar (aunque cambian esa restricción por el festival de música), con un paisaje de montañas neblinosas a lo lejos y una playa enorme y vacía, con una isla en medio del mar, al otro lado de unas dunas.

Festival de Música Celta de Ortigueira, Galicia, 2013

Miguel disfrutando de la naturaleza

Plantamos nuestras tiendas casi a oscuras, tomamos algo y al rato nos fuimos a dormir, puesto que llegamos tarde como para ver los conciertos de aquella noche y estábamos, además, reventados. Sin embargo, no dormimos mucho, en cuanto salió el sol empezamos a cocernos dentro de nuestras tiendas, así que salimos y nos dimos una ducha con el agua helada que salía de los grifos de un paredón al aire libre. Toda una experiencia vigorizante. Así es Ortigueira durante el festival, noches de acampada en el bosque, música a todas horas y duchas frías al aire libre con viento helado de regalo. Aunque también mosquitos, arañas, calor, frío, gente y ruido a todas horas y que no te dejan dormir… Hay que ir preparado. No apto para tiquismiquis, pero como no lo somos, ¿verdad?, pues genial.

Festival de Música Celta de Ortigueira, Galicia, 2013

Miguel tocando la flauta travesera en Ortigueira

 Esperando a los conciertos de la noche, nos sentamos y escuchamos a Miguel tocar la flauta travesera. No podía faltar la flauta en un viaje de este tipo. Lo que no sabíamos era que pronto nos encontraría un personaje al que nombraríamos Epic Man (Hombre Épico) desde ese mismo momento, puesto que apareció a contra luz, con la melena al viento, tocando su guitarra eléctrica y queriendo hacer un dúo magistral con nuestro flautista: Épico por donde se mire.

Festival de Música Celta de Ortigueira, Galicia, 2013

The «Epic Man»

Era mexicano y muy simpático. Con su llegada empecé a meterme en lo que es el alma de este festival: disfrutar de la música, vivirla y compartirla con los demás, por mucha droga y juerga que se mueva alrededor (como ocurre en todo evento de este tipo). Y el dúo se llevó a cabo y escuchamos piezas tan geniales como frikis, como, por ejemplo, el tema principal de Star Wars, como no podía ser de otra manera siendo Miguel nuestro flautista y friki reconocido.

Festival de Música Celta de Ortigueira, Galicia, 2013

Dúo de músicos

También hubo un concierto genial de un grupo amateur en el campamento. La gente bailaba animadamente, como en una película del oeste o como si estuviéramos en una fiesta celta en las Highlands escocesas.

Tras cenar y ponernos los pantalones largos (que por la noche en Galicia siempre hace fresquito), nos fuimos a nuestro primer concierto. Quien tocaba era el grupo KAN, formado por músicos irlandeses, ingleses y escoceses. Fue un concierto estupendo, donde lo pasamos muy bien.

Festival de Música Celta de Ortigueira, Galicia, 2013

El grupo KAN en concierto en Ortigueira

A la mañana siguiente, como habíamos aprendido de nuestros errores (véase, permanecer en la tienda a pesar de asarnos hasta ya no poder más y tener que salir asfixiados), en cuanto hizo un poco de calor sacamos la esterilla al prado y nos echamos a dormir a la sombra de un gran pino. Pero hubo un imprevisto y fue que estábamos demasiado dormidos para pensar que el sol se iba a mover, así que terminamos con un bonito tono sonrojado en la piel. ¡Está bien, Ortigueira, tú ganas otra vez! Pero no iba a quedar así la cosa… Llevaba conmigo crema de Aloe, perfecta para las quemaduras. Jeje.

Y así vivimos un segundo día de conciertos, conociendo a gente simpática y disfrutando de la música.

Festival de Música Celta de Ortigueira, Galicia, 2013

Componentes del grupo de música celta KAN

El último día, por la mañana, en lugar de dormir asados en una tienda o de quemarnos mientras dormíamos bajo el sol, decidimos no dormir tanto e irnos a la playa (con mucha protección solar). Lo único que se me olvidó fue un pareo ¡qué viento más frío! Eso sí, la playa, preciosa, con mucha arena clara, heladas aguas azules y una isla a la que se puede llegar a pie cuando baja la marea. Maravilloso.

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Apuntes para el próximo año / consejos:

– ir un poco más vestida a la playa (con un pareo, camiseta o camisa, por el viento tan frío),

– llevar sudaderas fue muy acertado (pensar que es verano y que no va a hacer frío puede ser un error que mucha gente comete, como nuestra compi Susana, que no llevó jersey y tuvo que improvisar con lo que tenía),

– llevar para la próxima una camisa (más ligera, para momentos de brisa a media tarde),

– estuvo bien llevar un repelente de insectos para la tienda en lugar de spray para la piel (unos parches que encontré en una parafarmacia y que se ponen hasta en la ropa; duran 8 horas en el exterior y 10 en el interior; huelen a limón),

– comprar un candado para la tienda fue una buena idea (a veces roban, hay mucha gente y puede pasar); mejor aún: que el candado fuera de números y no de llave (ésta se puede perder con tantas idas, venidas y ajetreo).

– no olvidar la linterna, aunque comprar un farolillo allí mismo estuvo muy bien, es más práctico que una linterna al final porque, cuando lo cuelgas en el techo de la tienda, alumbra el espacio mejor,

– fue buena idea llevar la flauta y juegos de cartas, siempre se conoce gente y se pasa bien con cosas tan simples como una flauta dulce o harmónica (no tiene por qué ser una flauta travesera, como la de nuestro compi) y una baraja, que caben en poco espacio. Si tienes otro instrumento, aunque sea más grande, como una guitarra, también puede valer la pena llevarla a un festival de este tipo siempre que veas que puedes cargar con todo durante los trayectos de ida y vuelta (y ten cuidado con ella a la hora de dejarla en cualquier parte, está mejor en la tienda y usa candados siempre).

– nunca olvidar las chanclas (para las duchas y/o la playa sobre todo), la toalla, el papel higiénico (muy importante siempre que se va de excursión porque suele faltar en muchos sitios), la protección solar, unas gafas de sol, incluso gorra (aunque a mí me molestan), unos pantalones cortos y otros largos (incluso mejor si son desmontables porque llevas dos en uno), ropa cómoda, evitar faldas y vestidos (nunca se sabe, hay chicas a las que se les ocurre llevar estas cosas, pero para ir de excursión siempre, siempre, es poco práctico) y todos los jabones mejor en tamaño pequeño (si no, pesan mucho y ocupan demasiado).

Crema de aloe o similar, muy buena para quemaduras producidas por el sol.

– Para comer bien y no sólo bocadillos durante 4 ó 5 días, es buena idea comprar pequeñas latas de conservas (atún en escabeche, mejillones, sardinas, etc.), que no se estropean y te dan mayor sensación de haber cenado de verdad.

Espero haberos dado algunos buenos consejillos y ¡a disfrutar de los festivales de verano!

 

El Camino hacia Santiago 6 – Comillas dulce y amarga (II) 9 de septiembre de 2012

Freedom

A esta foto me gusta llamarla «Freedom!» (¡Libertad!) Está tomada en un mirador de Comillas, el año anterior, cuando aún soñábamos con hacer el Camino.

Cuando nos levantamos de nuestra sagrada «siesta» comillana en aquella bendita habitación que daba al mar y que nos salvó la vida, era por la tarde y los amigos a los que esperábamos ya habían llegado. Vinieron al hotel, reservaron para la noche y nos fuimos a dar un paseo.

Fue una tarde de descanso, de reencuentros y de disfrutar de Comillas. Aún no nos habíamos convertido en verdaderos peregrinos, pero estábamos juntos y, de momento, eso era lo importante, lo demás, iría llegando.

Éste es el Mirador de Santa Lucía, en Comillas

Casa medio abandonada, Comillas

El Capricho de Gaudí, Comillas

El Duque, una de las casas más famosas de Comillas, Cantabria

Comillas, Cantabria, Spain

Para frikis de «El señor de los anillos» hay una calle en Comillas que «va camino Moria» 🙂

Comillas, Cantabria, Spain

Panorámica de Comillas con el monumento al Marqués de Comillas al fondo (la columna de la izquierda) y la playa a la derecha

Playa de Comillas, Cantabria, Spain

Playa de Comillas

Comillas, Cantabria, Spain

Una de las casas de los antiguos indianos de Comillas

Comillas, Cantabria, Spain

Los comillanos dicen que esta puerta fue diseñada por Gaudí

Escalera de piedra por una ladera de Comillas, Cantabria

Comillas, Cantabria, Spain

Balcones de las casas típicas cántabras, en Comillas.

El Palacio de Sobrellano, residencia de verano del Marqués de Comillas hasta los años 80. ¡Os recomiendo las visitas guiadas por el interior!

Para los que os gusten los monumentos, os recomiendo ir al Cementerio de Comillas, modernista y muy bonito, con panteones familiares y esculturas de ángeles (entrada gratuita) y entrar al Palacio de Sobrellano, al Capricho de Gaudí y a la Universidad Pontificia, sede actual de la Fundación Comillas.

El Palacio ofrece sólo visitas guiadas. La entrada normal cuesta 3€ (para mayores de 12 años), la tarifa de niños es de 1.50€ (de 4 a 12 años, inclusive) y es gratis para pequeños de 0 a 3 años (ambos inclusive). Si además quieres ver la Capilla-Panteón cuesta el doble, menos para los bebés que sigue siendo gratis, pero no merece tanto la pena como el palacio. Los horarios de las visitas guiadas son: M-D: de 9:30 a 13:30 (cierran a las 14.30) y de 15:30 a 18:30 la última visita (cierran a las 19.30). Cerrado todos los lunes no festivos.

El Capricho de Gaudí ofrece visitas libres, sin guía, tanto por los jardines como por una parte del interior del edificio por un precio de 5€ para los adultos y de 2,50 para los niños de 7 a 14 años. Los niños menores de 6 años (inclusive) entran gratis. Horario: Abierto todos los días de 10:30 a 21:00h (la última entrada es a las 20:30h).

Por último, la Universidad Pontificia también es un monumento que vale la pena visitar por el interior. Para éste recomiendo encarecidamente MADRUGAR. Todo el que va coincide en que, si no vas a primera hora, hay siempre demasiada gente. Las visitas siempre son guiadas y el horario es: L-S, a las 10h, 11h, 12h y 13h, 17h, 18h, 19h y 20h. Los domingos hay las mismas visitas pero sólo hasta las 13h. El precio de la entrada es de 3,50 € para los adultos, y gratis para los niños menores de 12 años. OJO si quieres entrar al recinto con tu coche hay un suplemento de 2€.

Espero que, si vais, os guste Comillas tanto como a mí (a pesar del recibimiento que nos dio)

LEE  LA  AVENTURA  DESDE  EL  PRINCIPIO:

Capítulo 1 – Un comienzo accidentado

Capítulo 2 – Carretera, manta y… Cagaditas

Capítulo 3 (Primera parte) – Hacia Palencia, una noche movidita (I)

Capítulo 3 (Segunda parte) – Hacia Palencia, una noche movidita (II)

Capítulo 4 (Parte 1) – Palencia la bella no quiere dejarnos marchar

Capítulo 4 (Parte 2) – Anexo de fotos, Palencia

Capítulo 5 (Parte 1) – Palencia, Santander, Comillas… y una noche toledana

Capítulo 5 (Parte 2) – Anexo de fotos de Santander

Capítulo 6 (Parte 1) – Comillas dulce y amarga (I)

 

El Camino hacia Santiago 6 – Comillas dulce y amarga (I) 2 de septiembre de 2012

Playa de Comillas
La playa de Comillas el día que amanecimos allí tras la noche toledana

02/agosto/2012La noche que pasamos en Comillas nada más llegar al Camino de la Costa nos dejó molidos. Cuando llegamos a la primera churrería que abrió, a eso de las 7.30 de la mañana, estábamos temblando de frío, con sueño y un poco cabreados. Sobre todo MG, que es a la que más le afectan este tipo de desbarajustes. No volvimos a ser personas hasta que nos pusieron un chocolate delante a cada uno y una bandeja de churros recién hechos, crujientes y calentitos. Aquello fue como resucitar.
Después, aunque seguíamos cansados y la noche de lluvia nos había tratado tan mal, algo más reconfortados por el chocolate nos dirigimos hacia la iglesia del pueblo para ver si podíamos hablar con el cura. Esto era porque, como muchas otras personas, habíamos oído el rumor de que en cualquier iglesia del Camino podían darte la credencial del peregrino, cuando no es verdad. Es una leyenda urbana y un bulo total. Pero aún no lo sabíamos, así que allá que fuimos.

Comillas, Cantabria, España
Comillas nublado y lluvioso, con la iglesia a la izquierda

La iglesia estaba todavía cerrada y el suelo de la entrada, frío y húmedo, pero nos sentamos ahí a esperar con nuestras mochilas. MG empezaba a estar un poco harta, quería dormir y lo quería ya (como digo, no es su culpa, es que le afecta sobremanera el no dormir) y tuvimos que razonar con ella que, seguramente, si nos dieran la credencial, podríamos ir aunque fuera a ducharnos al albergue de peregrinos de Comillas o incluso estar allí a las 12 para cuando abrieran y dormir. Ella se conformó con esa idea, aunque en ese momento me dio la sensación de que abría estado dispuesta a lo que fuera por una cama; de hecho dijo que no le importaba ir a cualquier hotel y pagar una habitación. El problema era que Miguel y yo teníamos mucho menos dinero ahorrado y no podíamos empezar el Camino gastando así. Por eso, mientras hubiera una opción más asequible, debíamos buscarla. Además, las credenciales eran imprescindibles y, de eso sí que MG era totalmente consciente, cuanto antes las tuviéramos, mejor.
Nos pusimos a jugar una partida de cartas para no dormirnos y, a la hora creo recordar, apareció una señora bastante mayor que nos dijo que qué hacíamos ahí y que nos retirásemos de la puerta porque tenía que abrir la iglesia. Tenía bastantes malas pulgas, pero le preguntamos por el cura. Nos dijo que ella era la que abría siempre la iglesia y preparaba todo y que el sacerdote llegaba más tarde, como si eso fuera lo más normal y estuviéramos haciendo preguntas un poco tontas. La misa era a las 10 y el cura llegaba un cuarto de hora antes, así que podíamos esperar y hablar con él después de la misa.

Credencial del peregrino
Detalle de la credencial de peregrino

Mis opiniones en cuanto a todo esto se vieron intensificadas por el malestar del momento. Pensé en la señora que se levantaba seguramente a las 7 para abrir la iglesia a las 8 y en el cura que llegaba a las 9.45 y me dije que, lo mirase por donde lo mirase, esto era injusto. Si uno es cura es para hacer todo lo que implica, ¿no? Lo cual seguramente incluye abrir tu iglesia y ocuparte de ella, pero eso de que una señora, seguramente por fe y sin cobrar, lo haga todo por ti… No sé, yo es que eso de las feligresas que hacen todo por el cura nunca lo he entendido. Para mí es aprovecharse. Porque, entonces, ¿ellos qué hacen? ¿Van a mesa puesta y dan la misa nada más? En fin. De todas formas sólo fue la primera decepción que nos dio la Iglesia en este Camino (a mi pesar, pues qué más quisiéramos todos que todo fuera perfecto, ¿no? Y más cuando estás en el Camino).
Señoras a parte, me empezó a preocupar MG. Todo esto suponía que no iríamos pronto al albergue ni a ningún lado y comenzó a ponerse nerviosa. Miguel la tranquilizó diciéndole que en cuanto viera al cura iría a preguntarle para ver si podía atendernos antes de la misa, así no esperaríamos tanto.

Nos acomodamos bajo los soportales del antiguo ayuntamiento, haciendo caso a la señora que nos había dicho que nos moviéramos, y seguimos jugando hasta que pasó por allí el sacerdote. Miguel se apresuró a entrar en la iglesia y salió al rato con malas noticias. Como comentaba un poco antes en este mismo post, no es verdad que se puedan hacer las credenciales en cualquier iglesia del Camino. Aunque tampoco era verdad lo que nos dijo el cura, a pesar de que nos lo creímos porque no teníamos otra fuente de información en ese momento: según él, sólo se podía pedir la credencial en la propia parroquia, en la ciudad en la que uno reside, porque en teoría el sacerdote que te la daba tenía que conocerte bien, ya que estaban intentando rebajar el número de peregrinos en el Camino puesto que iba demasiada gente, etc. Pues…MG, era belga y no iba a volver a Lieja para que le hicieran el carnet, digo yo; sobre todo, cuando a ella en su ciudad le habían dicho lo mismo, que en España y en el Camino, lo podía sacar sin problemas.
Al final, resultó que la credencial se podía obtener en el Camino, pero sólo en albergues que pertenecieran a la Asociación de Amigos del Camino de Santiago (de lo cual hablaremos en otro post, puesto que nos enteramos más tarde).

Comillas, Cantabria, España
Señal junto al albergue de peregrinos de Comillas.

En ese momento, pensábamos que nos habíamos quedado sin posibilidad de peregrinar y, un tanto enfadados por la noticia, empezamos a pensar otras opciones. Era un gran contratiempo eso de no poder tener las credenciales. ¿Ibamos a poder hacer el Camino? Y se nos ocurrió una solución que, en teoría, es válida: comprar unos cuadernos en los que acumular los sellos. En la práctica, eso de que te los den por válidos es otra cosa, pero en los derechos del peregrino está escrito que, a efectos de uso, es igual que llevar una credencial y como tal debe ser aceptada. Bueno, ya veríamos qué pasaba.
Nos dirijimos de nuevo a la churrería para tener al menos un sello en nuestros cuadernos y, con eso hecho, anduvimos hacia el albergue. Estaba cerrado a cal y canto y lloviznaba. Hasta las 4pm no abría (eran las 11:30h) y no podíamos esperar, sobre todo porque ese día llegaban dos amigos a encontrarse con nosotros y nuestro plan era dormir antes de que llegaran para poder pasar bien el tiempo con ellos y no muertos de sueño y medio enfadados. La última opción, la del hotel, volvió a surgir. MG estaba harta y dijo que todo le daba el igual, el precio, el lugar, pero que necesitaba dormir y haría lo que fuera. Ya no quería esperar más, estaba muy cansada.
Pues nada, puestos a pagar, los llevé a un hotel muy bonito, que está al borde del mar. Por preguntar el precio no iba a pasar nada. Nos dijeron 75€ los tres. No era lo mejor para nuestra economía, pero la verdad es que el sitio lo valía y al final no era tan caro para lo que era, un hotel en primera línea de playa. Así que, allá que entramos.
Las sábanas blancas y crujientes nos estaban esperando, al igual que la impresionante vista del mar. Allí abajo los surfistas eran los únicos que ocupaban la playa helada bajo el cielo gris plomizo. Qué pena que no hiciera sol para bañarnos después de dormir.

 

MG se duchó y eso pretendíamos también Miguel y yo pero, para cuando ella salió, nosotros ya estábamos fritos…Un descanso, por fin.

 

Continuará…

Playa de Comillas
Los surfistas en la playa de Comillas.

SIGUE LEYENDO:

Capítulo 6 – Comillas dulce y amarga (II)

O LEE  LA  AVENTURA  DESDE  EL  PRINCIPIO:

Capítulo 1 – Un comienzo accidentado

Capítulo 2 – Carretera, manta y… Cagaditas

Capítulo 3 (Parte 1) – Hacia Palencia, una noche movidita (I)

Capítulo 3 (Parte 2) – Hacia Palencia, una noche movidita (II)

Capítulo 4 (Parte 1) – Palencia la bella no quiere dejarnos marchar

Capítulo 4 (Parte 2) – Anexo de fotos, Palencia

Capítulo 5 (Parte 1) – Palencia, Santander, Comillas… y una noche toledana

Capítulo 5 (Parte 2) – Anexo de fotos de Santander

 

El Camino hacia Santiago 5 (2) – Anexo de fotos de Santander 1 de septiembre de 2012

(LEE LA 1a PARTE DE LA CRÓNICA DEDICADA A NUESTRO VIAJE DESDE PALENCIA A COMILLAS, PASANDO POR SANTANDER)



Lo cierto es que la crónica anterior no hace justicia a la ciudad de Santander en lo relativo a las fotos. Como no pudimos ver mucho, os he dejado sin una visión de lo bonita que es, así que he buscado las imágenes que tengo de otros años para que la veais.



Disfrutad 🙂


Santander, Cantabria (Spain)



Santander, Cantabria (España)



Santander, Cantabria (Spain)



Santander, Cantabria (Spain)



Santander, Cantabria (Spain)


LEE  LA  AVENTURA  DESDE  EL  PRINCIPIO:

Capítulo 1 – Un comienzo accidentado

Capítulo 2 – Carretera, manta y… Cagaditas

Capítulo 3 (Primera parte) – Hacia Palencia, una noche movidita (I)

Capítulo 3 (Segunda parte) – Hacia Palencia, una noche movidita (II)

Capítulo 4 (Parte 1) – Palencia la bella no quiere dejarnos marchar

Capítulo 4 (Parte 2) – Anexo de fotos, Palencia

Capítulo 5 (Parte 1) – Palencia, Santander, Comillas… y una noche toledana

O SIGUE LEYENDO:

Capítulo 6 (Parte 1) – Comillas dulce y amarga

 

El Camino hacia Santiago 5 – Palencia, Santander, Comillas… y una noche toledana 30 de agosto de 2012

On the train

MG (detrás), Miguel y yo. Los tres ruteros de viaje




01/agosto/2012 – El albergue juvenil de Palencia es enorme y muy cómodo. Tiene habitaciones dobles no divididas por sexos, duchas individuales para los vergonzosos, Internet, salas para realizar actividades, un comedor enorme donde desayunamos de fábula y hasta un gimnasio. El precio: 8.50€ para menores de 30 años. Nos quedamos alucinados de que una ciudad tan pequeña tuviera un albergue tan grande y equipado. Y, además, sólo lo estábamos ocupando 4 huéspedes: nosotros tres y otra chica. Aunque, según nos contaron, la semana anterior había estado lleno. Quién sabe.


Después de la noche en blanco, el día anterior nos habíamos acostado prontísimo, tras una ducha relajante que nos bajó la tensión y nos hizo notar más el cansancio. Dormimos como benditos pero nos despertamos pronto para llegar a ese primer autobús que nos llevaría por fin a Santander. Pero como nada nos podía salir según lo previsto, el taxi que tenía que venir a recogernos para llevarnos a la estación llegó y se fue sin nosotros al no vernos en la puerta. Al taxista ni se le ocurrió llamar o entrar a ver cómo estábamos esperándolo en la recepción. Así que, perdimos el autobús… y, otra vez, el siguiente transporte era a las 18.45h, como el día anterior, puesto que era jueves y, como decía en el anterior post, el de las 15h sólo pasaba los fines de semana. ¿Sería posible? ¿Otra vez estancados en Palencia? Nos estaba gustando mucho pero… no podíamos quedarnos eternamente. Entre otras cosas porque teníamos que encontrarnos con unos amigos en el norte un día después. Y, además, estaba el tema del dinero: no teníamos mucho y, gastar tanto en una misma ciudad que, además, ya habíamos visto durante dos días…


Nos planteamos dos cosas: 1. Pasar otro día y otra noche en Palencia para, al día siguiente, coger el autobús de primera hora que acabábamos de perder. 2. Irnos en tren. Al final ganó el tren. Era más caro que el bus, sí, pero si nos quedábamos íbamos a gastar mucho más de lo que costaba el billete, así que nos fuimos. Eso sí, a las 15.30h, Palencia no nos dejó irnos más pronto.


On the train

Adiós, Palencia. Ahora, a Santander.

Y así, pasamos unas tres horas dormitando a ratos y observando cómo el paisaje iba cambiando del dorado seco de los campos castellanos al verde húmedo de las montañas cántabras.


Landscape from the train

Los primeros valles

 


Landscape from the train

Los puentes para transitar las montañas del norte

Y, por fin, llegamos a Santander después de tanto problema de horarios, trenes, taxis y buses.


Mochileros

Posando con todas las mochilas en Santander




Aunque, como llegamos a las 19h a la capital de Cantabria, no hubo tiempo de hacer turismo. Yo estaba segura de que tardaríamos más de una hora en ir y volver (mochilas y su peso incluidos) si queríamos ver el Palacio de la Magdalena. Por lo que, no sin cierto pesar, lo descartamos y nos tomamos un café esperando el autobús para Comillas.

Se nos hizo de noche por el camino y, al final, tampoco hubo tiempo de buscar alojamiento. Pero la noche en blanco de Palencia nos había demostrado que podíamos pasar una noche al raso bastante bien, con lo que decidimos hacer lo mismo. El único inconveniente: aún no nos habíamos enterado de que estábamos en Cantabria.


Sobrellano Palace, Comillas (Cantabria, Spain)

El palacio de Sobrellano, la antigua «casa» de veraneo del marqués de Comillas




Caminamos desde el Palacio de Sobrellano (donde bajamos del bus,ya en Comillas), hasta la playa, atravesando el pueblo. La plaza aún estaba animada, había gente cenando, pero nosotros acabábamos de hacerlo, nada más llegar en una hamburguesería cercana al palacio. Pasamos junto a la iglesia, mirando al pasar la torre con su reloj y el antiguo ayuntamiento, que está justo al lado.


Torre de la iglesia de Comillas

La torre de la iglesia de Comillas




Anduvimos sobre los adoquines de la antigua villa pesquera, convertida en el transcurso del siglo XIX en una villa de veraneo para la aristocracia, tras en nombramiento del primer Marqués de Comillas, Antonio López y López. Subimos hacia la parte alta, dejando atrás los bares donde había algunos grupos de jóvenes de fiesta y descendimos de nuevo para llegar a la playa. Allí hay un jardincito donde teníamos pensado sentarnos a pasar una noche de cartas o, si nos daba sueño, hacer vivac unas horas.


Adoquines

Los adoquines de las calles de Comillas




A pesar de la insistencia de MG, no pude llegar a sacar las cartas. Por alguna razón había estado muy activa en el tren mientras ellos dormían y, ahora, claro, la que tenía sueño era yo. De todas formas, Miguel tampoco se opuso demasiado. En el fondo todos estábamos aún cansados de la noche de Palencia que habíamos pasado sin dormir (el cuerpo tarda en recuperarse y más aún si estás de viaje). Por lo que decidimos dormir un poco.


Lo malo era q empezaba a hacer frío como para echarse sin más contra una mochila sin taparse y, además, había empezado a caer un calabobos que, a lo tonto, nos podía dar problemas. Con lo que buscamos la zona donde las ramas de los árboles eran más espesas y, como vimos que el césped estaba húmedo, pusimos una gran sábana de aluminio, la cual sacó MG para sorpresa de todos. Cuando digo que ella es la mami del grupo, es por algo, pues, aparte de eso, sacó también varias fundas impermeables para nuestras mochilas y una capa de agua, que extendimos sobre los sacos de dormir. Ya que habíamos empezado a acomodarnos, pues lo hicimos por completo.


La cosa quedó así: sobre el aluminio, pusimos los sacos, en ellos, nos acurrucamos, echamos dos capas de agua por encima (la mía también) por si la lluvia arreciaba y a la cabeza colocamos todas las mochilas, cubiertas por bolsas y fundas impermeables. Quedó de foto. La pena es q no hubiera mucha luz como para hacer una.


Por si acaso, también habíamos previsto que hubiera algún sitio cerca en el que poder refugiarnos si llovía mucho. Enfrente teníamos una especia de merendero que podía venirnos muy bien, con su mesa techada.


El tiempo que dormí, lo hice intranquila. Ya cuando habíamos terminado de montar todo había comenzado el chispeo a ser más fuerte pero, al cabo de un rato, el árbol comenzó a calar y yo notaba entre sueños cómo las gotas me iban mojando la cara, manteniéndome en un duermevela constante. No pude dormir a gusto y menos mal, porque, si no, no sé quién habría avisado a mis dos queridos ceporros de que el chispeo estaba a punto de convertirse en lluvia de verdad y dejarnos pasados por agua. Los desperté justo a tiempo de poner a salvo todas nuestras cosas. Bueno, a Miguel, porque MG cuando duerme no hay quien la mueva, ella habría seguido durmiendo aún con un chaparrón cayéndole encima.


Medio dormidos, congelados y preocupados por nuestros sacos (lo más imprescindible de nuestro equipaje) nos metimos bajo aquel merendero sin hacer ruido, ya que había casas justo al lado. Además, a Miguel le habían picado los mosquitos y le estaban saliendo los bultos típicos en las manos. Yo tuve suerte en eso, cosa rara, y MG…, bueno, ella no había dado lugar siquiera a ello puesto que había estado completamente metida en su saco. No sé cómo pudo seguir respirando todo ese rato. Yo, lo que hacía era temblar de frío.



Cantabria nos acababa de demostrar dónde estábamos.



Mosquitos en la noche

Miguel poniéndose amoníaco en las picaduras de los mosquitos, mientras esperábamos a que parase la lluvia




Comprobamos que nuestras cosas estaban bien y, un poco gruñones por el sueño (creo que apenas dormimos 2 horas), empezamos a debatir qué hacer o dónde meternos. Era una pena porque otros años MG y yo habíamos pasado noches enteras hablando en la playa de Comillas y nunca había caído ni una gota. Pero el norte es el norte y nunca se sabe. Aunque sea verano, puestos a hacer frío y llover, este es el lugar.


Decidimos guardar todo y, cuando escampara un poco, volver rápidamente al pueblo antes de que lloviese de nuevo y colocarnos bajo alguno de los soportales. En realidad, sólo había dos opciones: bajo el antiguo ayuntamiento (donde habíamos visto a chicos haciendo botellón y había basura por el suelo) y bajo el nuevo. Está claro que fuimos al nuevo.


Nos pusimos en una esquina, lejos de la puerta pero pegados a la calle. Ya no tuvimos lluvia, pero entonces empezaron a pasar gritando un montón de niñatos borrachos que volvían de una discoteca de las afueras. Yo, desde luego, no pude dormir. Mis queridos ceporrines, un poco más que yo, aunque no sé cómo.


Cuando llegó la mañana a Comillas yo estaba toda agarrotada de haber estado encogida por el frío y cabreada con los niñatos. Por suerte, ni los barrenderos ni los funcionarios del ayuntamiento que pasaron por allí nos dijeron nada…aunque si no acampas y sólo te acuestas no tienen nada que decirte, pero lo agradecí. Cuando ya no pude más, di un empujón a cada uno de mis compañeros y les pedí que nos fuéramos a buscar un bar donde despojarme del frío. Un chocolate caliente era justo lo que me pedía el cuerpo y Miguel se ofreció amablemente a ir a ver si alguna de las churrerías estaba ya abierta. A MG, de nuevo enfundada en su saco, no había quien la moviera, así que me dediqué a zarandearla y a recoger mientras Miguel volvía.


Una de las churrerías estaba abierta. Genial. Al final la pobre MG se levantó como una valiente, enfurruñada por el sueño aunque animada por la perspectiva del chocolate y terminó de recoger conmigo de modo que por fin pudo terminar esa noche toledana.


Pero ahora ya sabíamos dónde estábamos… O lo empezábamos a saber.



Waking up in Comillas

MG recogiendo su saco medio adormilada, tras la noche toledana




LEE  LA  AVENTURA  DESDE  EL  PRINCIPIO:

Capítulo 1 – Un comienzo accidentado

Capítulo 2 – Carretera, manta y… Cagaditas

Capítulo 3 (Primera parte) – Hacia Palencia, una noche movidita (I)

Capítulo 3 (Segunda parte) – Hacia Palencia, una noche movidita (II)

Capítulo 4 – Palencia la bella no quiere dejarnos marchar

Capítulo 4 (Parte 2) – Anexo de fotos, Palencia

O SIGUE LEYENDO:

Capítulo 5 (Parte 2) – Anexo de fotos de Santander

Capítulo 6 (Parte 1) – Comillas dulce y amarga

 

El Camino hacia Santiago 4 (2) – Anexo de fotos, Palencia 29 de agosto de 2012



(LEE EL ARTÍCULO DEDICADO A NUESTRA AVENTURA EN PALENCIA)



En esta entrada os enseño el resto de fotos que tengo del día que pasamos en Palencia. No podía incluir tantas en el post anterior, donde os cuento el recorrido que hicimos, pero he pensado que ilustrarían mucho mejor esta ciudad tan bonita, aunque no sea tan turística como otras:


Catedral de Palencia

La fachada principal de la catedral de Palencia.


West front of Palencia's Cathedral

Fachada oeste de la catedral de Palencia.


Carrión river, Palencia, Spain

Fotografiando a los patos del río Carrión.


Puentecillas

MG y yo sobre el puente de Puentecillas.


Junto al río Carrión

Junto al río Carrión, bajo la sombra de los árboles.


Colegio de Villandrando

El Colegio de Villandrando, en la Calle Mayor de Palencia.


Fotografiando la catedral

Fotografiando Palencia.


LEE  LA  AVENTURA  DESDE  EL  PRINCIPIO:

Capítulo 1 – Un comienzo accidentado

Capítulo 2 – Carretera, manta y… Cagaditas

Capítulo 3 (Primera parte) – Hacia Palencia, una noche movidita (I)

Capítulo 3 (Segunda parte) – Hacia Palencia, una noche movidita (II)

Capítulo 4 – Palencia la bella no quiere dejarnos marchar

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Capítulo 5 (Parte 1) – Palencia, Santander, Comillas… y una noche toledana

Capítulo 5 (Parte 2) – Anexo de fotos de Santander

Capítulo 6 (Parte 1) – Comillas dulce y amarga

 

El Camino hacia Santiago 4 – Palencia la bella no quiere dejarnos marchar

Playing cards

Jugando a las cartas en el suelo de la estación




31/julio/2012 – Cuando amaneció el día 31, después de la noche de los aspersores, seguíamos despiertos con nuestra partida de cartas. Noche en blanco. Sin embargo, estábamos faltos de cafeína, comida y bebida, así que nos metimos en la cafetería de la estación de tren en cuanto abrieron. El desayuno nos sentó muy bien, al igual que terminar la partida de cartas y planear el nuevo día.


La planificación, con MG, es ineludible. Ella es la organizada del grupo, mientras Miguel y yo somos un par de aves locas y despreocupadas. Así que se puede decir que nosotros la arrastramos a la aventura, y por eso le gustamos, y ella nos cuida cual mami y es por eso que la necesitamos. Es la que ha previsto que nos dolerá la cabeza y lleva aspirinas, que nos haremos heridas y, por ello, lleva antisépticos y tiritas, que hará sol, y nos presta gorras. MG es la parte práctica y previsora.


Así que, plan del día: ir a la estación de autobuses, dejar las mochilas en una taquilla, mirar los horarios para dejar Palencia e irnos así a Santander a empezar, por fin, el Camino. Y, mientras se hacía la hora de marcharnos, veríamos Palencia de verdad y no apurados, como el día anterior. Y eso hicimos.


Viendo el mapa

Mirando el mapa de Palencia frente a la estación




Si MG es la parte previsora, la mami, Miguel es el guía, el que, esté donde esté, siempre se orienta. Por algo es medio topógrafo. Le encantan los mapas, mirarlos de arriba abajo, estudiarlos. Me encanta cómo los estudia y también cómo de un vistazo se los aprende. Diseñó una ruta por Palencia, nos la señaló en el mapa y no necesitó volver a mirarlo para llevarnos a ver lo más bonito.



Mapa de Palencia

Éste es el mapa que seguimos, en el que salen todos los principales monumentos de Palencia




Primero, cruzamos el parque Jardinillos de la Estación, donde ocurrió lo de los aspersores la noche anterior:



Parque de Jardinillos, Palencia

Éste es el gran palomar que aparece en el mapa, arriba a la izquierda (en el Parque de Jardinillos)




Cruzamos y llegamos junto a la iglesia de San Pablo, donde hay un monumento a los Nazarenos:


Monumento a los nazarenos

Miguel y yo haciendo un poco el memo




Aunque posamos haciendo el tonto junto a ellos, la verdad es que nos gustaron mucho.
Desde allí, seguimos caminando y descendimos hasta llegar a un gran parque, donde comimos un buen bocata de jamón antes de acercarnos al río Carrión a ver el Puente de Puentecillas.



Puente romano de Puentecillas, Palencia. Esas figuras pequeñitas que hay sobre el puente somos MG y yo 🙂




Este puente es uno de los símbolos de la ciudad. Como ponía en la placa que había junto a él: «De origen romano, reformado en el siglo XVI, era lugar de paso de clérigos que acudían al Sotillo de los Canónigos y de los hortelanos que cultivaban a las orillas del río. Actualmente es el paso peatonal hacia el Sotillo».


Es un lugar muy tranquilo y agradable para pasear. En el río había patos y, aunque era verano y hacía bastante calor, los árboles daban una sombra que se agradecía bastante.


Y, de allí, cómo no, subimos hacia la catedral.



Catedral de Palencia

MG (izda.) y yo (dcha.) frente a la Catedral de Palencia




La Catedral del Palencia es llamada popularmente: la bella desconocida, porque es muy bonita y una de las más grandes de España, pero pocos se pasan por Palencia para verla. Como es una ciudad pequeña y a la que no se le da mucha publicidad, muchos deben pensar que allí no hay mucho que ver, pero nada más lejos de la realidad. Espero que este post ayude aunque sea un poco para demostrarlo.


Después de todo esto, nos quedaba poco tiempo, así que no nos entretuvimos mucho más y volvimos rápidamente a la estación para poder tomar el autobús de las 15h hacia Santander… O eso creíamos.


Al llegar a la estación y sacar nuestras cosas de la taquilla (que por cierto, no era de las que devolvía el dinero), nos llevamos la desagradable sorpresa de que el autobús de las 15h sólo salía los fines de semana… y era miércoles. No tendríamos otro hasta casi las 19h y esto nos suponía un gran problema porque, saliendo a esa hora, íbamos a llegar a Santander demasiado tarde como para buscar alojamiento.


Empezamos a llamar a los albergues que teníamos pensados para ver a qué hora cerraban la recepción y (oh, sorpresa) nos dijeron que ese mismo día los estaban cerrando todos, pero hasta septiembre. ¡Todos los albergues juveniles de Cantabria! Pero, ¿perdón? ¿Cantabria cierra los albergues  precisamente en verano? ¿En agosto? ¿Cuando más caja se hace? Pues eso nos dijo el recepcionista, que los cerraban al público en agosto y los habilitan para niños de campamento. Me quedé a cuadros. No sé cuándo pensarán que viajan los jóvenes si no es en verano (y más en agosto, ahora que muchos alumnos de grado tienen exámenes en julio). En fin.


Empezamos a barajar otras opciones mientras el sueño intentaba apoderarse de mis compañeros. De mí se había apoderado a las 5 de la madrugada y me había sido difícil sacudírmelo. Pero me había tomado un café y me había activado durante la mañana y, sobre todo, ahora tenía que pensar soluciones rápidas. Miguel, sin embargo, cayó como un bendito poco después y no hubo quien lo espabilara hasta una hora más tarde. Era comprensible que pasara en algún momento del día después de haber pasado la noche en vela.



Sueño

Miguel medio dormido en la estación de bus de Palencia




Por otro lado, MG hizo un esfuerzo grande para no dejarme sola y, visto lo de los albergues, empezó a mirar las dos guías que traíamos en busca de un hostal asequible en Santander. Como yo era la única española de las dos (recordemos que ella es belga) me puse a llamar a diestro y siniestro. Todos los hostales eran mucho más caros de lo que ponía en las guías e inasequibles para tres simples estudiantes y recién licenciados en paro.


Barajamos entonces la idea de no dormir en Santander, sino en Comillas, un pueblo a una hora de distancia de la capital cántabra, el cual conozco bien. Estaba segura de que ahí podíamos encontrar algún lugar mejor. Incluso conocía a alguien que quizá nos podría albergar. Llamé para ver si esto último era posible pero no lo fue. Las cosas se ponían cada vez más difíciles. Pero, de todas formas Comillas seguía siendo mejor opción que la capital. ¿La razón? Que al ser un pueblo, a las malas podíamos tirarnos en la playa a dormir sabiendo que todo estaría tranquilo. Así que seguimos pensando.


Lo principal era mirar la combinación de transportes de la que disponíamos. Pasé un buen rato intentando dar con el horario de autobuses de la capital cántabra a nuestro pueblecito a través del móvil, cuando vi que el último transporte saldría esa tarde de Santander a las 21.30h, mientras que si nosotros arrancábamos de Palencia a las 19h más o menos, llegaríamos a la ciudad a las 22h (media hora tarde para ese bus).


La alternativa de irnos ese mismo día a Cantabria, quedaba totalmente descartada. A no ser que optáramos por la opción del tren. Pero costaba 15 euros en lugar de los 6 ó 7 por los que nos podía salir el bus. Lo descartamos también y ya lo único que pudimos hacer fue otro plan: quedarnos en Palencia, irnos al albergue de juventud (al que no habíamos llegado el día anterior) pasar la noche allí y levantarnos bien pronto para salir hacia Santander en el primer autobús del día. Así tendríamos tiempo de sobra para ver la ciudad, ir a Comillas y buscar alojamiento. Pero eso ya es historia de otro post 🙂


Veiled Chameleon
Foto: «Veiled chameleon» de LaertesCTB, cc en Flickr


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Capítulo 1 – Un comienzo accidentado

Capítulo 2 – Carretera, manta y… Cagaditas

Capítulo 3 (Primera parte) – Hacia Palencia, una noche movidita (I)

Capítulo 3 (Segunda parte) – Hacia Palencia, una noche movidita (II)

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Capítulo 4 (Segunda parte) – Anexo de fotos, Palencia

Capítulo 5 (Parte 1) – Palencia, Santander, Comillas… y una noche toledana

Capítulo 5 (Parte 2) – Anexo de fotos de Santander

Capítulo 6 (Parte 1) – Comillas dulce y amarga

 

 
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