La brújula del camaleón

El blog de Lua Soleil – cultura, viajes, fotografía, cine y literatura

El Jardín Botánico, un oasis en la capital de Europa – Bruselas 2 de abril de 2014

Bruselas es una ciudad con un centro histórico precioso y muchos museos por visitar, pero si tienes la suerte de tener un día soleado y te apetece salir del circuito turístico sin alejarte de la ciudad, visitar los jardines de la capital es una buena opción. Uno de ellos es el Jardín Botánico (Metro Botanique/Kruidtuin).

Jardin Botanique, Brussels

Atardecer invernal en el Jardín Botánico

El Jardín Botánico se encuentra al norte de la almendra central bruselense, a 10/15 minutos andando o en metro desde el centro de la ciudad.
La entrada es gratuita y es lo bastante grande como para pasear por él un par de horas relajadamente. Los bruselenses llevan su comida al parque los días de sol y se les puede ver haciendo pequeños pícnic o sentados en los bancos de madera comiendo sándwiches. ¡Anímate a hacer lo mismo!

Además, ¿qué hay para ver? En primavera es especialmente agradable puesto que florecen los árboles y todo se llena de colorido. Si hace calor, la zona del estanque de estilo inglés es muy recomendable, donde, además, podremos disfrutar de la vista del edificio principal del Jardín Botánico, de estilo barroco con esculturas y muchas cristaleras.

Este edificio fue un centro importante de investigación botánica, pero actualmente es un centro de exposiciones dedicado a la comunidad francófona de Bruselas, donde podremos ver muestras de fotografía o conciertos. Puedes consultar la agenda cultural aquí.

Además, si nos da hambre y no hemos traído el almuerzo, el edificio también alberga el restaurante y bar Café Bota, donde poder comer tranquilamente o, incluso, ir a tomarnos unas copas y a bailar los fines de semana. El precio es un poco elevado dado el lugar, aunque no demasiado y merece la pena. La carta ofrece bastante comida italiana y las meriendas también pueden ser muy agradables con café de calidad (cosa difícil de encontrar en Bruselas) y brownies para acompañar.

Jardin Botanique, Brussels

                          El edificio principal en una tarde de primavera

Spring in Brussels

                            En primavera, el Jardín Botánico se llena de flores.

Spring is here

     Flores blancas, rojas, rosas y de todo tipo en el Jardín Botánico de Bruselas

Pronto os hablaré de otros jardines de Bruselas. Espero que de momento disfrutéis del Botánico y que me contéis cómo lo habéis pasado al visitarlo. Saludos.


Información práctica:

Localización: El Jardín Botánico de Bruselas se encuentra en la Rue Royale 236.
No confundir con el Jardín Botánico de Meise, el cual se encuentra a las afueras de la ciudad y a unos 45/50 min en metro desde el centro.
Para llegar al Jardín Botánico se puede tomar el metro hasta Botanique/Kruidtuin, líneas 2 ó 6, los tranvías 92, 93 ó 94 y los autobuses 38, 58 ó 61.
– En cuanto al horario, hay que tener en cuenta que cierra pronto, entre las 17h y las 18h según sea invierno o verano.
Entrada gratuita al jardín. Las exposiciones del edificio principal pueden ser o no de pago.
Acceso para minusválidos: Sí. Para más información picha aquí.
– Muy recomendable para los amantes de la fotografía y para los que les gusta relajarse sobre el césped (en primavera o verano).

 

Crónicas de Bruselas – El mercado de la Place Jourdan 30 de marzo de 2014

Una de las actividades dominicales preferidas de los bruselenses es darse una vuelta por los mercados de frutas y verduras antes de irse a casa a hacer la comida con lo que acaban de comprar o antes de comer fuera en alguna terraza, si el tiempo lo permite.

El mercado de la Place Jourdan es uno de los más conocidos y también es muy colorido y agradable. La  gente va con sus hijos pequeños, con la familia y con las mascotas y allí se encuentran con amigos y se toman un aperitivo, a parte de comprar provisiones.

Jourdan Market, Brussels

Los tenderos vienen de todas partes, y en ocasiones venden lo que ellos mismos producen, como una señora que vendía miel y otros productos de apicultura. Si queréis ver esa y todas las otras fotos del mercado, las podéis ver pinchando aquí, en mi blog de fotografía.

Me pareció un lugar genial para ir los domingos y relajarse tomándose una verdadera cerveza belga en los bares de alrededor de la plaza y/o comprar frutas y verduras frescas y de calidad, mucho mejores que las que venden en los carísimos supermercados de Bruselas.

Y ahora que menciono esto, aprovecho para hacer un inciso y hablar de cómo hacer la compra en Bruselas: es difícil. Parece que no pero es MUY difícil. En la capital sólo existen un par de supermercados baratos cerca del metro Bourse (véase, un Lidl y un Delhaize que no sean de la línea “express”) y, después, todo lo demás son Carrefour Express que tienen un poco de todo pero al doble del precio normal. Para los que seáis españoles, comprar ahí es casi como comprar en una gasolinera. Carísimo. Así que , al principio, mi novio y yo, así como muchos otros jóvenes venidos a trabajar aquí, nos preguntábamos dónde hacían la compra las familias bruselenses normales que vivían en el centro y no los turistas que necesitan cuatro cosas en un momento de hambre. Suponemos a día de hoy que no tienen más remedio que irse a las grandes superficies que debe haber a las afueras, porque lo que es dentro del corazón de la capital, no hay más que un par de sitios baratos. Y, ahora que hablamos de ello, también van a los mercados de los domingos.

Los domingos, los carritos de la compra de esos de toda la vida (hay quien los llama “carritos de abuela” o “grannie´s trolleys”, si nos ponemos internacionales), florecen y los mercados se llenan de esas familias normales bruselenses que yo buscaba. Eso sí, estos mercados también son, en su mayoría, a las afueras, en los barrios periféricos de la capital y no en el centro, aunque son baratos y de calidad. Supongo, que no se puede tener todo 🙂 pero merece la pena ir.


 

¿Queréis visitar este mercado de Bruselas?
Id un domingo por la mañana (hasta las 14h más o menos) a la Place Jourdan, en el barrio de Etterbeek, al este de la capital y al lado del Parc Léopold.
Desde el centro se puede ir en metro, con las líneas 1 y 5 hasta la parada de Maelbeek y luego, caminar.
También se puede tomar el autobús 59 pero, para lo cerca que está, recomiendo mejor ir caminando y viendo el parque Léopold.
¡Si pasáis por el mercado, contadme qué os ha parecido! 🙂

 

Crónicas de Bruselas – Dulces por todas partes 5 de marzo de 2014

Mucha gente sabe que Bélgica es el país del chocolate. Lo que a lo mejor no saben es hasta qué punto lo dulce tiene relevancia aquí. En este pequeño país del centro de Europa existe una cultura a lo dulce muy fuerte. En algunas cosas veo paralelismos con España, por ejemplo, hay cosas que no se ven en otros países europeos y que sí vemos aquí, es el caso de las tiendas de golosinas. Nos parecen muy comunes a los españoles pero no lo son tanto fuera de nuestro país y aquí, sorprendentemente, las hay. Pero esta cultura de lo dulce va más allá y, por ejemplo, el centro de Bruselas está lleno de chocolaterías y tiendas de galletas o merengues siempre elaborados con formas preciosas. Si queréis ver más fotos no tenéis más que pinchar aquí para ver mi blog de fotografía.

 

Sweet little sheep made of chocolate

Borreguito de chocolate

Debo señalar que para los españoles, una chocolatería es una cafetería a la que se va a tomar chocolate a la taza, caliente y espeso, junto con churros o alguna que otra cosa dulce de pastelería (¿el Latinoamérica se le da el mismo sentido? Espero vuestra respuesta 😀 ). En Bélgica no, una chocolatería es una tienda en la que se vende chocolate y son espectaculares. Algunas tiendas parecen verdaderas joyerías con bombones colocados en cajas con cintas y telas, como si fueran preciosos relojes o colgantes. Otras, elaboran formas de animales de diferentes colores que cambian según la estación del año y la festividad más cercana que se esté celebrando (por ejemplo, corazones para San Valentín, huevos de pascua para la Semana Santa, etc.).

También en estas tiendas, se pueden ver bloques de chocolate pichados en una cuchara de madera. Mucha gente no entiende para qué sirve esto, pues bien, los belgas los utilizan para hacer el “verdadero chocolate” que ellos toman. No es como el español y tampoco es una especie de Nesquick (cosa que se estila mucho en el resto de Europa), no, lo hacen sumergiendo dicho bloque en leche caliente y removiendo para que, aquél, una vez derretido, se mezcle con lo demás y poder bebérselo. A muchos extranjeros les parece un método dudoso, puesto que el chocolate no siempre se derrite o se mezcla bien si la leche no está muy caliente, pero así es como ellos lo hacen. A mí, personalmente, me gusta comerme el chocolate mientras se derrite. Sé que no es la manera en la que se debe hacer pero me parece lo más divertido de preparar el chocolate así.

¿Y vosotros? ¿Cómo tomáis el chocolate en vuestros países? ¡Espero vuestros comentarios! Ciao!


 

¿Queréis encontrar estas chocolaterías en Bruselas?
Tenéis una calle llena de ellas justo en el centro de la ciudad, al salir de la Grand Place.
La calle se llama Rue au Beurre.
Bon appétit!

 

Crónicas de Bruselas – La gris y lluviosa 28 de febrero de 2014

Bruselas nos esperaba fría y lluviosa. Hace unos días, después de una noche de no dormir y cargar maletas, Miguel y yo  llegamos y descubrimos nuestro nuevo piso. Era bastante grande, aunque lo íbamos a compartir con tres personas a las que no conocíamos. Eso me preocupaba un poco porque no sabíamos nada de ellos y además la dueña nos había admitido sin preguntarles por su opinión. Era una situación bastante extraña. Aunque tampoco es que hubiera tenido oportunidad de elegir mucho porque me había costado bastante encontrar un piso.

 

On our way to the airport!

 

Así que dejamos nuestras maletas y salimos a comprar comida y otras cosas de primera necesidad. Llegamos muertos y ya de noche, pero justo a tiempo para ver a nuestros compañeros antes de que se fueran a dormir… a las 9pm. Se tratababa de dos chicas francesas y un inglés y pensamos que no eran muy habladores y que, acostándose a esas horas, íbamos a hacer muy poca vida en común, lo cual es una pena cuando compartes piso porque lo mejor es poder charlar un rato y compartir cosas. Pero, al menos, nuestro primer día estaba superado  y pudimos dormir bajo un techo 🙂

 

Flying!

 

 
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