La brújula del camaleón

El blog de Lua Soleil – cultura, viajes, fotografía, cine y literatura

Ruta Quetzal – El Amazonas (Primera Parte) 2 de diciembre de 2007

Filed under: Culturas,Ruta Quetzal,viajes — labrujuladelcamaleon @ 00:13
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Desempolvé la caja mágica de mi mente en la que lo guardaba y volví a contemplar
con cariño el maravilloso álbum de recuerdos que me llevé de aquellos días en Perú,
unos días en los que mis 327 compañeros y yo volvimos a ser niños para emocionarnos
con todo cuanto nos rodeaba y en los que, además, crecimos como personas, aprendi-
mos a volar…
Tomé mis fotos, mis grabaciones, mis papeles y mi diario y me puse manos a la obra para escribir un reportaje que hiciera justicia a esta experiencia inolvidable.
Mi pobre diario de ruta, ahí lo veis… A muchos se les perdió, a otros se les cayó al agua y terminó abombado o se les murió directamente, otros lo regalaron y otros hicieron que lo perdían para no cargar con él… El mío me siguió hasta el final, más limpio o más sucio, más o menos apestoso, pero siempre fiel bajo mi brazo. Y ahora lo abriré para recordar y volver a vivir esa historia con vosotros…
Aquí comienza nuestro viaje…
– Junio de 2005… –
Mi primera noche como rutera la pasé en Madrid, aguardando al alba sin dormir,
primero por el calor dentro de la tienda de campaña, luego por el frío de la noche de la sierra, después por las piedras del suelo y más tarde por los nervios incontenibles. Ninguno sabíamos que aquello era el preludio de lo que nos aguardaba en los 45 días siguientes, pero pronto iríamos dándonos cuenta…
Al amanecer, hacía tanto frío que nadie quiso probar suerte con una ducha matinal y
yo me pregunté cuál sería nuestra respuesta ante una proposición de ducha sólo una semana después… ¿seguiríamos haciendo ascos al agua por muy fría que estuviese?
Algo me decía que no… Los niños de ciudad íbamos a convertirnos en unas verdade-
ras alimañas (término cariñoso alusivo a cualquier miembro de la especie Ruteris
Rutensis).
Y llegó el día que todos estábamos esperando. Desmontamos por primera vez el campamento y nos subimos a un avión gigantesco, el más grande de nuestras vidas, rodeados de personas nuevas que, pocos días después, ya se habrían convertido en nuestros hermanos.
Yo, mientras caminaba dando tumbos por el larguísimo pasillo del boeing con mis botas nuevas y la mochila que todo rutero lleva siempre pegada a la espalda, me reí de mí misma al pensar con alegría y nervios en lo loca que estaba. ¡Iba rumbo a la selva! (Era un jumbo gigante, así que me dio tiempo a reírme varias veces…) ¡Y a Macchu Pichu! Nada de lo que había vivido podría compararse a aquello que estaba a punto de sucederme, de eso estaba segura.
(13 horitas de nada después…)
Sobrevolando mar, selva y montañas, llegamos por fin a Lima… ¡¡para tomar otro
avión!! Trámite necesario si quieres llegar a Iquitos, nuestro primer destino, una
ciudad en medio de la selva, situada en uno de los incontables meandros del ancho Amazonas…
Después de llevar casi 40 horas sin dormir, estábamos que ya nos dormíamos de pie… Pero, como éramos ruteros, aguantamos la interminable recogida de equipajes y el
toma mi pasaporte y estámpale un sello pa’ que pueda entrar” del aeropuerto de
Lima… ¡para echar la cabezada en el siguiente avión! (xD)La noche había cubierto los
cielos cuando llegamos a Iquitos… Al salir a fuera, lo primero que recibimos fue una bocanada de calor húmedo, la cual, desde ese momento, se nos quedó pegada a la piel.
Dos amigas de mi grupo y yo, en el aeroparque de Iquitos.
Los chamizos del fondo reflejan lo rústica que era esa única terminal a la que llegamos.
El aire olía a la selva que rodeaba la ciudad, unas luces mortecinas iluminaban por fuera
la pequeña terminal a la que entramos a recoger nuestras mochilas, los mosquitos zumbaban en nebulosas grises alrededor de las bombillas… En ese momento pensé
que lo mejor era echar mano del repelente a la menor ocasión, aunque vistiera manga larga… Íbamos preparados contra la malaria pero, ¿quién sabe? (¡Brrr! ¡Y además, que
pican!). Pero en ese momento teníamos que marcharnos, pues fuera había toda una
hilera de guaguas destartaladas esperándonos. Si os fijáis bien en la foto, descubriréis
que no tenían ventanas, así que el viento iba dándonos en la cara mientras que de la
parte delantera nos llegaba una música ligeramente anticuada, una melodía distorsionada de maracas y tambores. Alguien dijo “Esto parece un documental de La 2”, y yo sonreí pensando que tenía razón, con la diferencia de que nosotros lo estábamos viviendo.Las calles de Iquitos eran oscuras. Las casas eran bajas y viejas, con la pintura desconchada, medio construídas a mano por sus habitantes. La gente andaba por la calle y comía en cenaderos de paredes blancas y sucias, llenos de carteles de comida y bebida en las puertas. Todo me parecía fascinante y lo miraba con ojos muy abiertos. No podía creer que acabara de cruzar el océano y el
Ecuador y que estuviera pisando por primera vez América…
Ya eran las once de la noche en Perú, es decir, las cuatro de la mañana en España, y pensábamos que nos llevaban a los barcos en los que recorreríamos el Amazonas (¡a dormir!), como nos habían dicho, cuando nos hicieron ir ¡a descargar mochilas y cajas!
(xD, cosas de la expedición). Así que, después, derrotados pero con buen ánimo llega-
mos a una explanada llena de ruteros, que esperaban frente a lo que parecía una feria… ¡pero eran nuestros barcos!
El Henry y el San Segundo (mi barco, que es el de la derecha)
No sé por qué pero, sin darme cuenta, me había hecho una idea en la cabeza de lo que esperaba encontrar dentro de aquella nave tan estrafalaria en la que me estaba
metiendo, no sé: asientos, camarotes… qué sé yo… ¡Pero lo que vi rompió todos mi esquemas… La proa, unas escaleras, y al subir al primer piso… ¡todo lleno de hamacas
de colores colgando del techo!… ¡Hamacas! Era lo último que podía imaginar, pero así
era… Como me encantan, me alegré, pero el que más se alegró fue mi cuerpo ¡pues por
fin pudo descansar!!
P.D. Espero que os haya gustado la crónica de mis dos (casi tres) días de Ruta, espero vuestros comentarios, ¡Un beso!Y próximamente…La travesía por el Amazonas
 

One Response to “Ruta Quetzal – El Amazonas (Primera Parte)”

  1. Ola! eres una chica increible, sabes? me gustá tu página turistica, cosa que me gustaría aprender, pero no tengo los medios necesarios, soi una perosona que ama la naturaleza y estoi agradecido con Dios con las cosas muy interesantes, tengo una descendencia de un tío que ayudava a los indios Jivaros sin interes de nada enterate buscando Alfonso graña rey de los Jibaros =) te va a gustar mucho, tengo proyectos que estan en proceso, uno de ellos es salvar animales y gente que no tiene un hogar, también reproducir animales, como por ejemplo: reproduccion de mariposario, ayudame a ayudar, gracias! mi correo es rikrdo_gl@hotmail.com IQUITOS-PERU


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