La brújula del camaleón

Un weblog acerca de la experiencia vital de un camaleón ibérico…

Barcelona – Paseo por la Rambla 2 septiembre 24, 2011

Archivado en: Artículos,Barcelona,Ciudades,España,Fotografía — labrujuladelcamaleon @ 1:45 pm
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A parte del mercado, algunas fotos más de la Rambla:

Dragon and umbrella

Dragón y paraguas volando sobre un edificio de la Rambla

Flag

Mosaico de la bandera catalana en otro edificio de la Rambla

Parte 1 del paseo por la Rambla – El mercado de La Boquería

Parte 3 del paseo por la Rambla – El Bosque de las Hadas

 

Un país para comérselo en TVE septiembre 16, 2011

Ayer empezó la nueva temporada del programa “Un país para comérselo” que realiza por segundo año consecutivo TVE. Tengo que reconocer que nunca lo había visto, sobre todo, debido a mi estancia en el extranjero durante todo el año pasado, pero ayer me sorprendió.
Me puse a ver “Cuéntame…”, la cual también estrenaba temporada y a la cual di otra oportunidad después de unos tres/cuatro años sin verla. Me hizo gracia, aunque no sé hasta que punto me gustará tanto como antes (pero de todas formas seguiré viéndola por si acaso). Y detrás de ella, venía “Un país para comérselo”.
Debido a la vagancia de no querer aún levantarme del sofá, dejé la tele puesta y resultó que me encantó. Sólo con la introducción y la pasión de sus palabras me enganché. Vi que no sólamente es un programa en el que te enseñen: en Córdoba se cocina ésto y en Murcia aquéllo, sino que también tratan temas culturales más allá de la gastronomía, está muy bien llevado y te hace sentir verdaderamente que estás acompañando a los presentadores por donde quiera que vayan.
Éstos, Imanol Arias y Juan Echanove, tienen mucha complicidad entre ellos y son muy carismáticos, lo cual crea un ambiente familiar muy entretenido, en el que te parece estar rodeado de amigos mientras recorres rincones que no conocías de España. Los lugares que visitan son, aparte de los mejores (como era de esperar), muy originales. Te muestran lo típico, lo artesanal, lo más auténtico.
Además, el lenguaje audiovisual está muy bien tratado. Las transiciones entre un lugar y otro son una obra de arte, entre los paisajes, las tomas originales y los poemas que los mismos presentadores van recitando y que te van sumergiendo en esa España tradicional y nuestra, que parece que estemos en ocasiones olvidando debido al trajín del trabajo y de las obligaciones.
En definitiva, me pareció un programa muy bien elaborado en el que, como periodista, verdaderamente me encantaría trabajar y que, como espectadora, me encantará seguir y creo que deberían hacerse más cosas así, con tanta calidad, en lugar de apostar por la tele basura, como hacen muchas otras cadenas.
Aunque sólo sea una bloguera más, les doy la enhorabuena desde esta parcelita de Internet y, de verdad: ”Un país…” para recomendar :)

Aquí os dejo la web con el vídeo del programa, para los que no lo hayáis visto o queráis repetir.

Juan Echanove, el torero Espartaco e Imanol Arias en Sevilla

Juan Echanove, el torero Espartaco e Imanol Arias en Sevilla

 

Periodista+alcachofa=¿verdulero atleta con tomate? mayo 13, 2010

Archivado en: Artículos — labrujuladelcamaleon @ 9:17 pm

Hace poco fuimos a Cartagena a hacer un reportaje en el mercadillo y volvió a salir el tema de la dichosa alcachofa. Sí, sí, no es que en los puestos se vendieran verduras a 1 euro el Kg, sino que las de la alcachofa éramos nosotras, mi compañera y yo, las dos periodistas.

(imagen de la alcachofa de ...:::noctiluca:::... y de la mujer deJavierPsilocybin, flickr licencia cc)

El caso es que aquí parece (con aquí, me refiero a España y más en concreto a la mente colectiva del pueblo) que un periodista es una suerte de verdulero atleta, pues lo que hace es correr con la alcachofa detrás de los famosos. ¡Y también parece que nos dedicamos todos al Tomate! ¡Fíjate tú, oye! No sabía yo que los periodistas nos preocupáramos tanto de la alimentación de las personas (a no ser que se refieran, claro, a una alimentación mental, de esas que incluyen sopas de letras) .

Pero, en fin, lo que sucedió en Cartagena más o menos fue que me paré frente a un puesto y encendí la cámara. Al instante desaté la euforia.

- ¡LA TELE, LA TELEEEE! – gritó con entusiasmo una vendedora gitana, pegando su sonrisa a mi objetivo; y justo después se dirigió a su marido- ¡Di algo Juaqui! ¡Di algo!
- Sólo vi a dicir – habló el otro con gracejo y salero -, ¡¡que le digai a Zapatero que dicen los gitanos que le dé trabajo a los gitanos!!
- ¿Pero esto pa qué canal e’ ? – dijo un lotero, ataviado con sus cupones en el pecho.
- Para ninguno, sólo somos estudiantes - respondimos nosotras.
A lo que él saltó:
- ¡¡Buenoooo!!! ¡Dentro de poco os veremos persiguiendo a los famosos con la alcachofa!
- ¡Eso, eso! ¡Dando el Tomate! –  intervino un amigo suyo, tendero.

Y así es como, por enésima vez, recibí de las buenas gentes el topicazo de la sagrada alcachofa con su consabida salsa de tomate…

Pero esta vez no sólo me dije que la ecuación de las verduras estaba mal y que estas gentes no deberían pensar así, esta vez me dije que debía decir algo al respecto. 
Los periodistas tenemos que dejar de lado los malos hábitos que se han ido instaurando en las distintas cadenas y empezar a alimentar de verdad a las mentes de este país, a base de papillas de alcachofa pero sin tomate, a base de sopas de letras, para que se den cuenta de que el Periodismo es algo más que correr detrás de gente cuya vida, realmente, no importa a nadie; que el Periodismo es información, es conocimiento. Y ese conocimiento es el que permite que la gente reflexione sobre la sociedad en la que vive. 

Un profesor dijo a mi clase una vez: “La típica pregunta después de que uno diga que estudia Periodismo es: ¿Y a ti qué te enseñan ahí, eh?” Y la respuesta no tendría que ser un tímido: “Pues, no sé… a escribir…” Sino que, como él dijo, debería ser: “Pues, mire, me enseñan a reconocer los hechos importantes, seleccionarlos, jerarquizarlos, redactarlos y publicarlos para que usted no sea un ignorante. En pocas palabras, me enseñan a mostrarle lo que necesita saber para no ser un imbécil”. Obviamente le sentó muy mal que alguien dudara de la utilidad de su profesión.

Puede sonar muy fuerte, pero ¿acaso no es, en gran parte, cierto? Si nosotros no existiéramos… ¿de qué hablaría la gente? ¿Sabrían, como se suele decir, lo que pasa en el mundo? Lo que nosotros no mostramos, “no existe”, porque nadie se entera de ello.

Entonces, por qué estamos tan mal vistos. Sin nosotros nadie sabría nada. ¿Acaso preferirían que no existiéramos?Tenemos una gran responsabilidad y hacer un buen uso de ella es nuestro deber.
Y por ello creo que somos (o deberíamos ser) más que “un verdulero atleta con tomate”.

 

 
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