La brújula del camaleón

Un weblog acerca de la experiencia vital de un camaleón ibérico…

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte Febrero 21, 2008

Hoy es el día que muchos fans estaban esperando… o quizá no, porque acaba de salir el último libro de la saga fantástica con la que ha crecido toda una generación.

Sí, ya están aquí las “Reliquias de la Muerte”, un Harry dispuesto a enfrentarse a la misión que le encomendó su mentor, Dumbledore, y un cada vez más poderoso Voldemort dispuesto a todo para impedir que nuestro amigo cumpla su objetivo.Harry Potter 7

En este último libro veremos como Harry deja de lado Hogwarts para dedicarse a la búsqueda de las reliquias (o hallows) que, según Dumbledore, debe encontrar para derrotar a su eterno rival. Pero, con el antiguo director bajo tierra y toda una sociedad controlada por mortífagos en su contra, no le va a resultar nada fácil. Esta vez la guerra está en marcha y sólo los verdaderos amigos apoyarán a Harry hasta el final.

Hace tiempo que leí la novela (en inglés) y he de decir que copó con creces mis expectativas. Después de las sucesivas decepciones causadas por el 4º, el 5º y el 6º libro, el 7º volvió a inyectarme esa energía, esa inquietud y esa magia que solían inspirarme los tres primeros.
Harry Potter y el prisionero de Azkabán siempre ha sido mi favorito, pero tengo que reconocer que no pensé que Rowling fuera a resolver la historia tan bien en la última entrega, así que estoy contenta y “Las Reliquias de la Muerte” ocupan ahora también un lugar preferente dentro de mi biblioteca de novelas fantásticas.

¿Alguna crítica? Siempre hay alguna, creo. La mía tiene que ver con lo de siempre: Rowling muchas veces me resulta demasiado seca y fría. Los personajes se relacionan pero hablan única y exclusivamente de sus objetivos (ir a no sé dónde, hacer tal cosa…). Parece que Harry y sus amigos nunca tienen miedo, porque J.K ni siquiera incluye una frase que diga: “Y Harry sintió un escalofrío cuando vio a los mortífagos” . Vamos, hombre, una cosa es ser valiente a pesar del peligro y otra es tener la sangre de horchata. Además, Harry, Ron y Hermione, que se supone que son amigos de toda la vida, ni siquiera se preguntan el uno al otro “¿Cómo estás?” “¿Te da miedo la guerra?”, no sé… lo que se dirían unos amigos a otros en una situación parecida ¿no? Quizá sí, ocupe un poco más de espacio incluir estas cosas, pero no sería tanto en realidad y enriquecería la historia, la haría mucho más real.

Pongo como ejemplo el primer libro de la saga Memorias de Idhún, de la escritora española Laura Gallego. En este libro, titulado La Resistencia, la autora intercala la acción con los sentimientos de los personajes, dándoles esa vida interior que en la mayoría de las ocasiones le falta a Harry y sus colegas.

Otras pegas con respecto al 7º libro serían: cómo Rowling deja a Dumbledore (cuando lo leáis, sabréis por qué lo digo), pues creo que deteriora la imagen que le ha estado creando durante tantos años. Y también el tiempo que pasan en la tienda de campaña pues, como no se dicen nada, termina por resultarte agobiante.

Para terminar, y aprovechando que he mencionado a Laura Gallego, me gustaría quejarme de otra cosa más, pero esta vez tiene que ver con las editoriales y con los medios de comunicación españoles. A todos nos encanta Harry Potter, lo sé, pero lo que no entiendoLa Resistencia - de Laura Gallego es: ¿por qué nos bombardean en el telediario con la salida de su último libro y, sin embargo, ni siquiera oímos hablar de todos esos autores españoles que siguen en la sombra? Las librerías están llenas de novelas fantásticas con sello nacional, comprobadlo. Y muchas de esas novelas están gustando a los jóvenes. Mi pregunta es: ¿por qué esta información no se lleva a los medios tradicionales? ¿Por qué la gente no se entera? ¿Por qué no valoran lo de aquí, lo español, y piensan que es como “de andar por casa”, mientras que lo que viene de fuera parece que resulta ser el novamás? Vale, sí, es que Harry Potter es un gigante y no vamos a comparar… ¿O sí? ¿Creéis que Rowling estaría donde está si hubiera sido española? Yo lo dudo mucho. Porque en España no se valora lo de la tierra, es más importante pegarnos entre nosotros y el politiqueo. Una lástima. Con lo alto que podríamos llevar nuestra lengua uniéndonos con toda América Latina para apoyarnos en esto y estamos desperdiciando las oportunidades. Los países anglosajones se ayudan muchísimo más que nosotros. Se dan publicidad, se unen, comparten, deciden llevar sus libros al cine y publicarlos en distintos idiomas… ¿Y nosotros? Nos cuesta un mundo. ¿Por qué a veces llegamos a extremos tales como que un escritor bueno pero novel tenga que irse a publicar a otro país porque aquí nadie le hace caso; porque aquí somos unos catetos y no apreciamos lo bueno? Ha ocurrido con muchos profesionales. Han tenido que publicar y triunfar fuera de nuestras fronteras para que en España dijéramos “oh, sorpresa” y por fin les prestáramos atención, eso sí… años después.

Me parece terrible y deprimente y sólo quiero dejarlo claro para que haya por lo menos una persona que levante la voz para quejarse por los absurdos complejos que corroen nuestro país. Una vergüenza.

 

Con la mochila al hombro me voy a… Costa Rica Febrero 21, 2008

Esta vez, las agujas del destino me han llevado de vuelta a mi querida América y, en concreto, a Costa Rica.

mapa de Costa Rica en abc.es

Realmente uno nunca sabe dónde estará en uno o dos años, pero cuando aquél grupo de compañeros elegimos, allá en el Uruguay (en 2005), Costa Rica como sede para encontrarnos de nuevo en América, supe que no podría faltar. Y me vi allí. Me vi compartiendo suelo (la mejor cama) una vez más con mis colegas de aventuras, pateándome la geografía con mi mochila a la espalda, compartiendo por unas semanas la vida cotidiana de las gentes de otras tierras.

El 26 de diciembre, hace escasamente dos meses, mi mochila y yo aterrizamos en el aeropuerto de San José de Costa Rica, donde la temperatura era amable y el paisaje te llenaba el corazón de vida. En ese momento tuve la certeza de que mis días allí serían inolvidables. Las montañas, de un verde intenso, rodeaban el hermoso valle que llega hasta los volcanes Poás e Irazú, dos monumentos naturales que, como buenos aventureros, nos atrevimos a remontar.

Pero eso vino más tarde. En ese momento en concreto, nuestros fantásticos anfitriones nos esperaban a la salida del aeropuerto. Se trataba de los miembros de Kabékwak (o lo que es lo mismo, la asociación costarricense de expedicionarios de Ruta Quetzal), entre los que se encontraban nuestros “jefes”: el siempre ocupado y trabajador Arturo y la diligente Anouk y también la que sería monitora de mi grupo: Paloma, también conocida como “la monitora de pelo rojo”, pues ése era el eléctrico color que lucía su cabello. Ellos anotaron a los que habíamos llegado y nos montaron en un taxi que, por un dólar cada uno, nos llevaría a los 9 que hicimos grupo hasta el sitio que habían preparado para que los aventureros pasáramos la primera noche.

En el primer intento, el taxista nos llevó a un centro de beneficencia en el que salió un propio a preguntarnos a qué se debía la visita. En fin, tras las risas por la equivocación (pues, evidentemente, aquél no era nuestro sitio), pusimos rumbo al club deportivo en el que encontraríamos una cómoda pista de césped artificial para dormir. Fue allí donde pude reencontrarme con viejos amigos y donde conocí a uno de esos personajes entrañables que nunca olvidaré: Gabi, una argentina dulce y dicharachera que al principio se resistió a dejar que la grabara con mi cámara pero que poco después corría a ponerse delante del objetivo para contarme, con su acento acaramelado, todo lo que veían sus ojos. Como ella misma dijo una vez, esa niña era “puro amor“, a pesar de que, como siempre le recordaba la voz de su conciencia (es decir, Saris, una muchacha peruana de ojos chocolate y una gran amiga), nunca supiera dónde nos encontrábamos.

Realmente no sé si dentro de unos años adivinaré a dónde fui o no, porque la primera vez que me dijo a cámara por dónde andábamos soltó que aquello era “El Salvador de Costa Rica“… Momento en el cual todos nos quedamos en blanco, dándole vueltas al asunto con estrañeza, hasta que ella misma dio el grito de alarma: “¡¡Noooo, dije El Salvador!! ¡¡Dije El Salvador!!

Tengo buenos recuerdos de aquel día. Era el segundo que pasábamos ya en el país y nos fuimos a patear los alrededores en San Antonio de Belén, en el cantón de Belén de la provincia de Heredia.

img_1420.jpg

(Mis amigos Manu y Gabi conmigo en Heredia, haciendo un fingido autostop)

San Antonio de Belén era un pueblo pequeño pero con bastante tráfico, un lugar de casas bajas y con una iglesia de color rosa palo. Fue el primer lugar donde tuve contacto con el gran pueblo tico (costarricense). Hablamos con los viejos a la puerta de la iglesia, cuatro hombres de piel morena y cuarteada que nos preguntaron de dónde éramos, nos dieron la bienvenida y nos explicaron un poco cómo era la vida allí: Costa Rica, un país tranquilo y pacífico, sin ejército, al que cruzan muchos emigrantes nicaraguenses para trabajar en épocas de cosecha. También fue el lugar en el que compré dos adaptadores, pues al llegar al país pude comprobar que mis enchufes europeos no podrían meter sus patas redondas en los tomacorrientes ticos, que son para patas planas y un voltaje de 120V.

No nos costó mucho encontrar la tienda adecuada porque, como allí todo el mundo se conocía, podías perfectamente entrar a una tienda de fruta y preguntar allí, que ellos te enviaban al sitio preciso y además te decían que dijeras a los tenderos del otro lado que ibas de su parte. Así conseguí mis nuevos enchufes que harían que mis aparatos eléctricos se cargaran a velocidad de hormiga pero, al menos, vivieran. ;)

Ese día todavía faltaba por llegar la mitad de los ruteros que constituiría, junto con los que ya estábamos, el V Encuentro Latinoamericano de Ruteros (si aún no sabes qué es la Ruta Quetzal, puedes informarte aquí). La espera se hizo larga pero pronto quedó completa la que sería nuestra familia en los 15 días siguientes, una familia compuesta por miembros de 32 países diferentes.

Nos mudamos de alojamiento a un polideportivo dependiente de la Universidad Metodista en San Pedro Montes de Oca, un cantón de la provincia de San José, al este de la capital.

San Pedro Montes de Oca, Costa Rica
(San Pedro Montes de Oca - Wikipedia)

De aquel sitio recuerdo el frío que pasaba por las noches, ya que en el techo había una rendija que dejaba pasar tanto la luz como el viento nocturno (lleno de humedad), y las gélidas, gélidas duchas cuya agua te cortaba la respiración. Aún oigo los gritos de Gabi cuando el primer chorro le cayó justo en la coronilla. Lo gracioso fue que la chica que se había duchado antes que ella había estado gritando igual y ella había estado fuera diciéndole con una sonrisa y cara despreocupada “pero ¿por qué tres leches, bizcocho t�pico de Costa Rica - photo by chotda on Flickrgritás? No hase falta que grités, ¿no ves que todo es psicológico? Tu mente te está engañando, no está tan fría… Es todo psicológico.” Así que todas le dijimos a Gabi lo mismo minutos más tarde muertas de risa, aunque creo que temblaba tanto que ni nos escuchó la broma.

Bueno, y con esto y un bizcocho (un tres leches para ser exactos) —> os dejo hasta la siguiente crónica tica.

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(Foto por: chotda, en Flickr)

Besiticos, aventureros.