
La tarde caía tras los estores amarillos de mi cuarto. Pensé que había sentido un escalofrío, pero sólo eran los efluvios mágicos de aquel libro…
Sí, es cierto, ¡estaba leyendo Crepúsculo!
Recuerdo que hace un año y medio aproximadamente entré en la Casa del Libro de la calle Alcalá en Madrid. En el escaparate había un libro negro con pinta siniestra. Era éste. En aquel momento me impresionó un poco y sentí curiosidad, pero mi padre – no intencionadamente, claro – aplastó mis intenciones de leerlo cuando me dijo que seguramente sería una “pastelada”.
Bien, el tiempo pasó y ahora ha caído entre mis manos gracias a mis tres preciosas niñas de Periodismo (todas entusiasmadas con él, por supuesto). Y puedo decir que me ha impresionado. Al principio no me convencía del todo, pero seguí leyendo y descubrí algo interesante. Éste libro es entretenido, ligero, de fácil lectura, pero, sobre todo, la autora te da algo que otros no se atreven: una historia de amor sin tapujos. Stephenie Meyer es capaz de “ponerse pastelona” si hace falta (ni comparación con los torpes intentos de Rowling por hacer interesantes los escarceos del pequeño Harry). No me interpretéis mal, me encantan los libros de Rowling, pero ese estreñimiento emocional típicamente “british” a veces resulta insoportable.
Continuaré…
ole!!tu si q tiens gusto.me encantan tus reseñas de libros, son claras, ilustrativas y amenas.tiens q acer muxas mas.
tenias q aber dixo q yo empece la cadena de enamoradas por crepusculo.q conste.q si no me enfado.jeje
un besiko y sigue escribiendo muxo q me estoy aficionando a tu libro.esta genial.por lo menos lo q me e leido asta ahora.